
Presentación Belén Monumental Araseventos. Aras de los Olmos
Ermita Santo Cristo. Cl. La Sangre. Nº 9
Horarios de Visitas: APERTURA 03/12/2011/ A LAS DOCE HORAS.
Sábados Domingos y Festivos. De 12 a 14 y 17 a 20 horas. ABIERTO HASTA El 05/02/2012
Colegios, Grupos, concertar visitas por teléfono: 666503427. Fernando Pérez.
diciembre 5, 2011
Belen Monumental Araseventos 2011. Presentación,03/12/2011
enero 27, 2012
Oficios de Antaño
CARRERO
Carretero es una palabra derivada de carro. Pero el carretero no sólo construía carros, sino también el resto de los aperos de labranza en los que la madera era el elemento fundamental: yugos, horcas, rastras, arados,…
El carretero necesitaba un espacio amplio para su instalación, además de un corral o una campa para el turno de los carros y la guarda y secado de las maderas.
La madera preferida era la del olmo y también la de la encina y pino.
Estas maderas las trabajaba el carretero en su banco. Las herramientas más usuales eran:
Los tronzadores
La sierra
El serrote
El serrucho
El serrucho de punta
La azuela
El mazo de madera
Los martillos de peña y de orejas
Las tenazas
Los cepillos: acanalador, cepillo, garlopa, de molduras y amachambra
El formón
El escoplo
La gubia
La punta corriente
La escofina o lima para la madera
El bramil
Para iniciar su trabajo la madera debía estar bien curada; su sabiduría ancestral le indicaba que debía ser cortada en el menguante del mes de Enero.
¿Qué hacía el carretero? Todas aquellas piezas que necesitaba el labriego en su labor; hacerlas nuevas y repararlas después. Destacan tres piezas fundamentales:
El carro:
Era la obra principal del carretero, el vehículo que servía para toda clase de transportes.
Había muchos modelos de carros, desde la galera de cuatro ruedas, con una subcaja pendiente de cadenas, hasta la tartana. Pero en Aras, el carro que interesaba era el carro de labranza.
La pieza fundamental del carro de labranza era el de varas, tirado por un macho, el otro era un carro con la viga para uncir al par de machos o mulas.
Las ruedas en un principio eran de madera unidas al eje; por ello giraban ambos, eje y rueda. Para facilitar el rozamiento, se colocaba en uno de los costados una pequeña caja giratoria invertida de forma que en su interior pudiera llevarse un trozo de jabón par untar el eje en las zonas de rozamiento y evitar así su desgaste y suavizar su rozamiento. Para aminorar el desgaste de la madera en contacto con el suelo se endurecía con diferentes procedimientos. A este modelo se le llama “carro yertu”.
Posteriormente, la rueda evolucionó, y el eje acabó siendo fijo y de hierro, girando solamente la rueda; ésta se revistió con llanta de hierro, siendo también de hierro el interior de la maza que estaba en contacto con el hierro. Para su engrase que evitaba el chirriar se utilizaba grasa especial para carros. Esta rueda llevaba dieciséis radios de madera.
En el carro eran necesarias las cartolas o armaduras para acarrear la hierba o la mies. Para acarrear la paja se colocaban las teleras.
Para sostener el carro en las paradas se soltaba el tentemozo, sujeto ala viga en la parte delantera.
No faltaba en el carro la tablilla de la matrícula, cuyo control se llevaba en el Ayuntamiento y en la Diputación.
El yugo:

Es el instrumento que sirve para uncir a las mulas por el cuello, y sujetarlas a la lanza del carro.
Eran muy importantes las ranuras para la correa o sobeo.
El de mulas necesitaba cuatro costillas para la sujeción del animal.
El arado:
El aladro o arado era la herramienta que, empujada por animales, removía la tierra y la preparaba para recibir la semilla. Aún hoy podemos contemplar el arado romano que es el mismo que hacían nuestros carreteros. Su pieza fundamental era la reja que desde el siglo XI era de hierro.
Las piezas fundamentales del arado son las siguientes:
La esteva o mancera o manil
La rabera o cola
El timón
La telera
El dental
El pescuño
Las orejeras
enero 25, 2012
Juegos de Antaño

POLICÍAS Y LADRONES
Era en las noches de verano, cuando las personas mayores se sentaban a la puerta de su casa para tomar el fresco, cuando jugábamos a “Policías y Ladrones”. Nos reuníamos unos cuantos chicos. “Echábamos pies”, para ver quien eran los policías y cuales los ladrones, poniéndose un líder del otro unos dos metros y midiendo ambos, alternativamente, los pies que los separaban hasta montar el pie de uno sobre el del otro. Quien pisaba sobre el otro era el jefe de los policías, siendo el pisado quien mandaba a los ladrones. El primero elegía y, alternativamente cada cual, a sus compañeros. Una vez formados ambos grupos, se retiraban los ladrones para ponerse de acuerdo en lo que iban a hacer para burlar a los policías, que si te cogían eras confinado en un banco.
Una vez puestos en fuga los ladrones, eran perseguidos por los policías, pero cuando los sorprendían en una esquina, los ladrones se defendían tirando “bombas de tierra”, que consistían en llenar el pañuelo de tierra.- Paseo que había alrededor de la Iglesia, a un nivel un poco más bajo que la calle. Calle de tierra, tomándole en una mano el pañuelo por los picos y lanzando la tierra de manera que formara mucho polvo al soltar dos picos y sujetar los otros dos con los dedos corazón, anular y meñique, para salir corriendo.
Ni que decir tiene, que si se coincidía con personas mayores sentadas al fresco, éramos recriminados duramente; lo que nos hacia correr más deprisa.
enero 24, 2012
Las Plantas Medicinales de la Abuela Genara

HIEL DE LA TIERRA/CENTAULA
Centaurium linariifolium (lam.) G. Beck (Gentianáceas)
Descripción:Herbácea, tallo erecto simple o algo ramoso. Hojas basales en roseta, las del tallo lineares y uninervias. Flores rosadas, en inflorescencias corimbiformes. Corola con tubo muy largo.
Ecología: Pastizales y claros de matorrales.
Parte utilizada: Sumidad aérea (flores, tallos y hojas).
Principios activos: Glucósidos amargos (eritrocentaurina), filosterina, resina y aceite esencial.
Acción fisiológica y usos: Amargo puro eupéptico que estimula la secreción gástrica. Está indicada en anoresias, dispepsias y en estados convalecientes. Popularmente se empleó para tratar las fiebres de Malta. Su acción contra la brucelosis no ha sido probada cientificamente, pero si que está demostrado que aumenta las defensas y el apetito.
Dosis: Infuso al 3 %(1/2 cucharada por taza), infundir durante 10 minutos, 2-3 tazas7día antes de las comidas.
Observaciones: No emplearse cuando existe una hiperclorida.
enero 23, 2012
Rutas Cuevas de Piedra en Aras de los Olmos

Nº- 31 Cueva los Saturios, situada en los trancos de la gotera, mano derecha. En todas las revistas y estudios realizados sobre estas construcciones, hemos visto con pena, que nuestro término ha quedado fuera, no siendo participe de estas catalogaciones y estudios. Por ello nuestro empeño en conseguir controlar, identificar y numerar estas bellas y rústicas cuevas o refugios.
En mal estado de conservación. Este es un tipo de construcción en piedra seca, muy simple pero a su vez muy útil consiste en un semicírculo formado por piedras y con su centro encarado hacia el sur, su finalidad era evitar los vientos del norte y poder abrigarse de ellos en los momentos de descanso (echar el cigarro) y para la comida, desde estas lineas dar las gracias a Saturnino Yuste por su colaboración desinteresada, Gracias.
enero 20, 2012
Juegos de Antaño

CHURRO. MEDIA MANGA. MANGA ENTERA
¿.QUÉ ES LO QUE MARCO?
Para jugar hay que elegir a uno que haga de árbitro, tapando con sus manos los ojos del que tiene que acertar, el cual se encuentra encorvado, apoyando sus antebrazos sobre los muslos del árbitro; detrás de aquel se coloca el segundo, también encorvado, y el tercero, si lo hay, en. La misma forma. Sobre éste último saltan los otros, situándose cada uno sobre su correspondiente. Una vez así acoplados, el que está junto al árbitro, después de pasar en un salto por encima de tercero y segundo, dice: “Churro, media manga, manga entera, ¿Qué es lo que marco? El que tiene los ojos tapados contesta una de estas cuatro cosas, que está señalando el que pregunta. Si acierta, se agachan los jinetes y saltan sobre ellos los acertantes. Cuando no aciertan se repite el salto y se vuelve a lo mismo.
Para marcar churro, poníamos los puños juntos; se indicaba colocando la mano derecha sobre la muñeca izquierda; media manga, situando la mano derecha sobre el codo izquierdo, y manga entera, llevando la mano derecha al hombro izquierdo.
enero 18, 2012
Las Plantas Medicinales de la Abuela Genara

COSCOJA/COSCOLLA
Quercus coccifera L. (Fagáceas)
Descripción: Arbusto perennifolio, muy ramoso, con hojas coriáceas verdes por las dos caras y margen denticulado y espinoso. Flores unisexuales, las masculinas agrupadas en espigas colgantes. Frutos duro, con cúpula basal hemisférica cubierta de espinas.
Ecología: Bosques y matorrales heliofilos, por toda la comunidad Valenciana a altitudes medias y bajas.
Parte utilizada: Hojas.
Principios activos: Taninos gálicos y flavonaides.
acción fisiológica y usos: Popularmente se emplea para tratar la erunesis nocturna de los niños y como coadyuvante en las hepatitis.
Dosis: Infuso al 2 % (1/2 cucharada por taza) 2-3 veces día después de las comidas.
enero 16, 2012
Fiesta de San Anton 17 de enero

Hoy día 16 de enero víspera de San Anton amanece cayendo aguanieve, mucha niebla por lo que aparecen las primeras nieves del año, en jabalambre, muela santa catalina,y monpedroso, en el pueblo no cuaja, aunque dan noticias de que habrá nieve si bajan las temperaturas, no habrá problemas para las personas del pueblo hacer mañana un caldero de gachas ya que el tiempo es propicio en este día de San Anton.
HISTORIA de SAN ANTON.
Según la tradición cristiana, San Anton ó San Antonio Abad, ó Magno, nació en Koma (Alto Egipto, 251-356). Fue el primer anacoreta cristiano y es considerado como el patriarca de la vida monástica.
Padeció en el desierto fuertes tentaciones del demonio. Su fiesta se celebra el 17 de enero, y sus restos se veneran desde el siglo XV en St. Julián de Arlés. La iconografía popular lo representa como un viejo con una larga barba blanca, apoyado en un bastón en forma de muleta, con una esquila atada y con uno o más cerdos a los pies.
En el desarrollo del culto popular tributado a San Anton es necesario individualizarlo en dos aspectos diferentes: uno relacionado con el fuego y las propiedades curativas a él atribuidas, y otro que pone el acento en la función tutelar del santo con respecto a los animales.
Probablemente, uno de los factores del desarrollo en Occidente del culto popular a San Anton se deba a la creencia de sus virtudes curativas sobre el Herpes-Zoster, también llamado fuego sagrado ó fuego de San Anton, enfermedad que afecta a las células nerviosas y se manifiesta con fenómenos epidémicos localizados por todo el sistema nervioso. También suele ser invocado contra la peste, el escorbuto y otras enfermedades que tienen manifestaciones análogas al fuego de San Anton. Tal vez, con este aspecto tenga relación la costumbre de levantar grandes pilas de leña a las que se prende fuego la noche del 17 de enero: la hoguera de San Anton.
Alrededor de las lumbres, levantadas en las calles y en las esquinas de nuestro pueblo se formaban corros o círculos de personas unidas por las manos, que giran en torno a la hoguera al tiempo que se cantan viejas canciones populares, como aquella de: la lumbre de San Anton, que salga la vieja del rincón… llamando a los ancianos guarecidos del frío invernal al calor protector del fuego; o también, cantando en un tono festivo la coplilla de: Anton, Anton, Anton pirulero/ cada cual/ cada cual/ aprenda su juego/ y el que no lo aprenda/ pagará una prenda.
Hace años era habitual celebrar esta fiesta, ya que como patrón de los animales se veneraba y se hacía fiesta, en todas las casas había varios animales y por su puesto los cerdos unos para matar y otros para vender hoy ya no quedan casi ningún animal, solo un ganado y algunos caballos y perros, que se suelen tener como mascotas o capricho.
En Aras hace años que se ha dejado de hacer la fiesta de San Anton, aunque el domingo más cercano se bendicen algunos animales, se ha intentado reanudar la tradición por parte de araseventos durante dos años pero el apoyo casi ha sido nulo esperemos que no se pierdan estas tradiciones populares, si alguien lo intenta puede contar con nuestro apoyo.
Por San Anton, crece el día un pasico de ratón.
Las cinco dan ya con el sol del día de San Anton.
San Anton da cueros al lechón, que éstos ya comidos son.
Por San Julián, si lo ves, creció el día un sí es no es.
Por San Anton, lleva un paso del demonio.
Por San Blas, tiene una hora más.
Y tira hasta San Matías, que empareja la noche con el día.
Fernando Pérez. Araseventos
Rutas Cuevas de Piedra en Aras de los Olmos

Nº- 30 Cueba Pedro Pablo, camino de la hoya, cuevas o chozas, choza es otra construcción con unas características distintas, con paredes rectas construidas con piedra seca y el techo formado con palos y vegetación seca.
Bardal: bardal es, una pared construida en semicírculo con la abertura orientada al este, para de esta forma evitar los fríos vientos del norte, y poder tomar a su abrigo los rayos del sol del medio día. Incluso es cómodo para intentar echar una siesta.
enero 13, 2012
El Fruto de las Oliveras

El fruto del olivo, la aceituna, además de destinarse a la elaboración del aceite de oliva puede consumirse como aceituna de mesa. Existen determinadas variedades que son más adecuadas para un uso u otro. Para el consumo de mesa suelen emplearse las siguientes variedades: manzanilla, hojiblanca, gordal, la arbequina o el empeltre. Ésta última variedad de aceituna es la más consumida en la Comunidad Valenciana.
Las aceitunas son un alimento importante dentro de la Dieta Mediterránea junto con el aceite de oliva virgen extra. Las aceitunas constituían un alimento de gran importancia en la dieta de nuestros antiguos. Tradicionalmente se consumían como complemento alimenticio en meriendas o almuerzos que se realizaban en el campo o en los hogares; era muy habitual el consumo de olivas verdes partidas o negras con pan. En la actualidad las olivas o aceitunas se emplean como aperitivos, para la elaboración de ensaladas o en determinados guisos.
Las aceitunas que se destinan a la conserva para su consumo en mesa se recogen en la estación otoñal, mientras que la aceituna destinada a la obtención de aceite se recoge a partir del mes de diciembre. Para que la aceituna sea comestible, se desprenda de su amargor y sea agradable al paladar se debe seguir un proceso de curado o salazón y endulzado o aliñado. Este proceso se lleva a cabo de diferentes maneras, siguiendo diferentes tradiciones dependiendo de cada zona o familia. También dependiendo del grado de madurez de la aceituna: inmadura (verdal) o madura (negra); el proceso será de una manera u otra.
Ya en la antigüedad clásica se constatan escritos que plasman la tradición de la preparación de aceitunas destinadas a un consumo directo. Los griegos sazonaban las aceitunas con miel y algo de vinagre, pues les agradaba el sabor dulzón; además las acompañaban con hinojo, ruda, apio o laurel. Por otro lado en Roma, el autor latino de origen hispano Columelar (siglo I) describe una receta para las aceitunas recogidas en otoño en las que se machacaban y posteriormente se lavaban en agua caliente. Por último se les daba sabor sumergiéndolas en salmuera con hinojo, mosto fresco y lentisco. Paladio y Catón son otros autores latinos antiguos que hablaron en sus obras sobre agricultura e incluyeron recetas para aliñar las aceitunas.
Como se ha dicho, existen cientos de recetas para aderezar las aceitunas y prepararlas para su consumo, por ello a continuación hemos seleccionado dos de las recetas más empleadas para elaborar las aceitunas de mesa en la Comunidad Valenciana:
Olivas negras muertas
Esta es una receta muy conocida en la zona del Bajo Aragón. Las aceitunas se deben consumir cuando están maduras, es decir, negras. Para “matarlas” es necesario que se congelen o se asen.
Una fórmula es recogerlas del árbol tras alguna noche de helada cuando las olivas se han congelado. También tras ser recogidas, pueden sacarse a la intemperie un par de noches en las que hiela. Otro procedimiento es asarlas en una sartén o envueltas en papel de aluminio en el fuego. Cuando la oliva está muerta su piel se queda arrugada y el fruto ha perdido gran cantidad del amargor.
A continuación se lavan y se aliñan con cebolla picada y vinagre, con aceite de oliva virgen extra, con limón o también macerándolas en sal seca. El fruto del olivo, la aceituna, además de destinarse a la elaboración del aceite de oliva puede consumirse como aceituna de mesa. Existen determinadas variedades que son más adecuadas para un uso u otro. Para el consumo de mesa suelen emplearse las siguientes variedades: manzanilla, hojiblanca, gordal, la arbequina o la empeltre. Ésta última variedad de aceituna es la más consumida en el Bajo Aragón. Según datos ofrecidos por A. González Vera, miembro de la Academia Aragonesa de Gastronomía, son sesenta mil las toneladas de olivas que produce Aragón en un año, de las cuales, únicamente un 15 % se destina al consumo de mesa mientras que el resto se destina a la producción de aceite.
Las aceitunas son un alimento importante dentro de la Dieta Mediterránea junto con el aceite de oliva virgen extra
Las aceitunas constituían un alimento de gran importancia en la dieta de nuestros antiguos. Tradicionalmente se consumían como complemento alimenticio en meriendas o almuerzos que se realizaban en el campo o en los hogares; era muy habitual el consumo de olivas negras con pan. En la actualidad las olivas o aceitunas se emplean como aperitivos, para la elaboración de ensaladas o en determinados guisos.
Las aceitunas que se destinan a la conserva para su consumo en mesa se recogen en la estación otoñal, mientras que la aceituna destinada a la obtención de aceite se recoge a partir del mes de diciembre. Para que la aceituna sea comestible, se desprenda de su amargor y sea agradable al paladar se debe seguir un proceso de curado o salazón y endulzado o aliñado. Este proceso se lleva a cabo de diferentes maneras, siguiendo diferentes tradiciones dependiendo de cada zona o familia. También dependiendo del grado de madurez de la aceituna: inmadura (verdal) o madura (negra); el proceso será de una manera u otra.
Ya en la antigüedad clásica se constatan escritos que plasman la tradición de la preparación de aceitunas destinadas a un consumo directo. Los griegos sazonaban las aceitunas con miel y algo de vinagre, pues les agradaba el sabor dulzón; además las acompañaban con hinojo, ruda, apio o laurel. Por otro lado en Roma, el autor latino de origen hispano Columelar (siglo I) describe una receta para las aceitunas recogidas en otoño en las que se machacaban y posteriormente se lavaban en agua caliente. Por último se les daba sabor sumergiéndolas en salmuera con hinojo, mosto fresco y lentisco. Paladio y Catón son otros autores latinos antiguos que hablaron en sus obras sobre agricultura e incluyeron recetas para aliñar las aceitunas.
Como se ha dicho, existen cientos de recetas para aderezar las aceitunas y prepararlas para su consumo, por ello a continuación hemos seleccionado dos de las recetas más empleadas para elaborar las aceitunas de mesa en Aragón:
Olivas verdes rajadas o enteras
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1º. En primer lugar debe haber un lavado previo del fruto para eliminar la suciedad como polvo u hojas que pueda haber traído tras su recolección en el campo.
2. El segundo paso es partir o rajar las aceitunas mediante un instrumento de madera o piedra lisa o bien un cuchillo. Es necesario no partir el hueso. Si se quieren enteras se puede prescindir de esta fase.
3. El tercer paso es poner en salmuera las aceitunas para lograr que se conserven durante meses. La mezcla está compuesta de la siguiente manera:
Por cada litro de agua se emplean 90 gramos de sal gorda. Debe mezclarse agua con sal en un tarro o botella. También puede servir un recipiente esmaltado, de barro vidriado, de plástico o de cristal, sin embargo, el uso de una botella o tarro cerrado facilita que la sal se disuelva mejor al agitar el recipiente. Si no se emplea botella o tarro, la mezcla se debe remover con un instrumento de madera, nunca con las manos.
Antiguamente para saber la cantidad de sal adecuada se empleaba un huevo fresco con su cáscara que se introducía en el agua. Se iba añadiendo sal y removiendo con cuchara de palo para que se disolviera hasta que el huevo comenzaba a flotar y asomaba su extremo por encima del agua aproximadamente como una moneda. Esto significaba que la mezcla ya estaba a punto; entonces se retiraba el huevo.
4. El cuarto paso es quitarles el amargor a las aceitunas. Este procedimiento se denomina desamargado. Para ello, las olivas se ponen en agua caliente y se va cambiando cada 12 horas. Este proceso se realiza durante varios días; el número de días varía a gusto del consumidor, hasta alcanzar el punto de amargor o dulzura que se quiera. Para las olivas rajadas se recomienda de 1 a 8 días; en cambio para las aceitunas enteras se recomienda de 4 a 8 días.
5º. El quinto paso es aliñar o adobar las olivas. Las aceitunas se guardan en tarros de cristal del tamaño deseado. Pueden reutilizarse los tarros de cristal de las conservas que traemos del supermercado. Se recomienda que el tamaño de los recipientes no sea demasiado grande porque si hay aceitunas que se ponen malas contaminarán todo el recipiente, por ello, cuanto más pequeño sea el envase, menor cantidad de olivas se estropearán. Los ingredientes para el aliño son muy variados. Una receta es poner para las aceitunas enteras dos rodajas de limón y dos ajos por cada litro de agua, además de hierbas como el hinojo y la ajedrea. Para las aceitunas rajadas puede condimentarse únicamente con hierbas como las mencionadas anteriormente o también añadiendo tomillo, romero, laurel,… A la hora de introducir el alimento en el recipiente se aconseja poner en el fondo parte de los condimentos (hierbas aromáticas, ajos, limón,…), a continuación rellenar con las aceitunas y en la parte superior cubrir las aceitunas con el resto de condimentos. Por último rellenar el recipiente con agua y unas gotitas de aceite de oliva virgen extra que ayudarán a formar una capa en la parte superior para que no penetre el oxígeno y eche a perder las aceitunas; asimismo es necesario que las aceitunas no sobrepasen el nivel del líquido porque si lo hicieran se estropearían.
6º. El paso final es el consumo de las mismas. Para ello hay que esperar una semana aproximadamente para el consumo de las aceitunas rajadas y un mes para el consumo de las olivas enteras. Estos periodos de tiempo pueden variar, por lo que se aconseja ir probándolas.
Olivas negras muertas
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Esta es una receta muy conocida en la zona del Bajo Aragón. Las aceitunas se deben consumir cuando están maduras, es decir, negras. Para “matarlas” es necesario que se congelen o se asen.
Una fórmula es recogerlas del árbol tras alguna noche de helada cuando las olivas se han congelado. También tras ser recogidas, pueden sacarse a la intemperie un par de noches en las que hiela. Otro procedimiento es asarlas en una sartén o envueltas en papel de aluminio en el fuego. Cuando la oliva está muerta su piel se queda arrugada y el fruto ha perdido gran cantidad del amargor.
A continuación se lavan y se aliñan con cebolla picada y vinagre, con aceite de oliva virgen extra, con limón o también macerándolas en sal seca. Preparación de olivas negras para el consumo de casa. Tengo unas recetas para preparar y lo voy hacer en cantidades pequeñas, y cada una de diferente manera.
En una bolsa de plástico meto dos kilos con un polvo de sal, lo ato y lo meto en congelador y las tengo tres días las saco y cuando están descongeladas las vuelvo a meter un día más, las pruebo y si están para comer las envaso y si no, repito la operación otra vez, cuando están matadas, las meto en recipientes de tape y les pongo un chorrito de aceite de oliva y están muy ricas y muy rápido para comer.
Otra receta unos dos quilos las meto en otra bolsa de plástico y las pongo en el armario de forma plana y les pongo un medio kilo de sal mezclada con las olivas y lo ato bien que no respiren, cada semana les doy la vuelta y las miro en tres o cuatro semanas estarán ya matadas ósea para comer, se habrán arrugado un poco, las meto en el tarro de plástico procurando que caiga una tercera parte de sal, les pongo unas ramas de tomillo y las cubro con agua limpia, se hincharan tomando la forma primitiva y en una semana ya se pueden consumir en total un mes y medio.
Ingredientes:
Olivas negras, siempre las más gordas y carnosas.
Sal gorda.
Aceite de oliva.
Pimienta en grano.
Clavo de olor.
Preparación:
Primero tomaremos las olivas y les haremos a cada una buena cantidad de agujeritos con un alfiler. Un buen sistema es coger un corcho plano, cortarle una plancha y clavar en ella varios alfileres sacando medio centímetro de punta cada uno, para hacer varios pinchazos a la vez.
Las pondremos en un barreño revueltas con la sal gorda, más o menos kilo por kilo, y todos los días las removeremos bien y escurriremos toda el agua que se vaya soltando y disolviendo.
Cuando ya no suelten agua, se sacan, limpian y escurren bien, y se ponen en tarros grandes, en los que les añadimos algunos granitos de pimienta y clavos de olor, y se cubren bien con aceite de oliva virgen.
Cada vez que saquemos para el consumo, siempre con cuchara de madera, y se remueve el resto de olivas.
Su duración es indefinida.
enero 11, 2012
AQUELLAS VIEJAS TIENDAS
Recuerdos del pasado acuden a mi mente e instintivamente me traslado a otra época muy remota para niños y jóvenes, pero muy cercana para los que como yo ya hemos atravesado la barrera del sonido: dicho así, amortiguamos el sentido o significado de la palabra jubilados o viejos, aunque te sientas joven.
Las tiendas, aquellas viejas tiendas, tenían de todo. De todo, sí, de todo lo que por aquel entonces necesitábamos para poder sobrevivir en una época de escasez. La verdad es que tampoco añorábamos poseer muchas cosas porque, salvo lo estrictamente necesario, apenas existían artículos o bienes de consumo que podíamos desear porque ni siquiera los conocíamos.
Dame una cuarta de aceite decía aquella pobre mujer al tendero.
De entre las medidas de capacidad que el tendero guardaba celosamente dentro de su gaveta, extraía la de un cuarto de litro, la llenaba con un aceite espeso y viscoso procedente de un viejo bidón y se la entregaba a aquella mujer, que cuidadosamente introducía dentro de su vieja aceitera. ¿Algo más? Preguntaba el tendero mientras volvía a colocar cuidadosamente el cuarto de litro en su lugar de origen.
Sí, don Celestino. Necesitaba un litro de petróleo, pero me he olvidado de traer la botella del petróleo. ¿Podría usted prestarme una que yo se la devuelvo mañana?
Sí, mujer -contestó Paco-, pero la botella que yo tengo es de medio litro.
Bueno, con medio litro tengo para ahora -dijo la mujer-. Es que no tengo petróleo para el quinqué y la teda que me queda es para encender el fuego.
Por cierto- insistió el tendero-, le voy a pedir un favor. Usted dirá… ¿Ve usted ve a Manuel estos días? Se refiere usted a Manuel el del carbón… Sí, esta misma noche le tengo que ver.

Dígale de mi parte que me traiga dos sacos de carbón para esta semana pues se me está acabando el que tengo y no puedo dejar a mis clientes sin carbón.
Dichoso el que puede gastarse el dinero en comprar carbón, porque yo para eso no tengo -dijo con cierto aire de tristeza la mujer. ¿Y cómo se las arregla entonces? – preguntó Paco.
Así me ve usted buscando leña seca por las orillas de esos barrancos -contestó la mujer al mismo tiempo que daba un suspiro de dolor y abandonaba la tienda.
Buenas tardes, Paco -dijeron casi a la vez Pedro y José que, como siempre, acababan de dejar su pesada carga constituida por un haz (fleje) de hierba junto a la puerta.
Buenas -contestó Paco, y sin que nadie le dijera algo se dirigió al lugar en el que tenía bien colocados los vasos del vino.
¿Lo de siempre? -preguntó, en voz baja, a los dos hombres.
Sí, lo de siempre contestaron.
Espere, veo que tiene sardinas saladas en esa bota, dijo uno de ellos mientras curioseaba el interior de la bota.
Sí, las acabo de recibir. Son de valencia, me las mandó el rabitas. Pues eche un par de ellas pan darle sabor a este morapio.
El vino es bueno, lo acabo de traer del Villar. Me lo vendió la cooperativa, que como saben tiene buena bodega y mejor vino.
Pues si es del villar llene usted bien los vasos con cuidado, pan que no se derrame ni una gota.
Hola, Isaías dijo Paco al niño que acababa de entrar en la venta-. ¿Está tu madre mejor?
Yo creo que sí respondió el niño sin saber lo que decía porque tenía la vista fija el jarrón, y no porque éste fuese bonito o feo, sino porque en su interior había caramelos, peladillas, puromuro, piruletas y otras golosinas-.
¿Tú querías algo, Tomasito? -preguntó Paco al niño.
Isaías se desprendió del saco que traía puesto a modo de cucurucho para protegerse de la lluvia, y sacando dos hojas de col de una bolsa de tela dijo:
¡Ah! sí. Me dijo madre que me diera una cuarta de manteca y otra de tocino, y que se la envolviera en esta hoja de col para que no se me derrita por el camino.
Tenía la tienda de Paco un reservado en trastienda que servía de bodega.
Farmacia, zapatería, perfumería, librería… estaban ubicadas casi dentro del mismo espacio. De tal manera que cuando querías una pastillas de aspirina, okal, alcohol o esparadrapo, Paco las encontraba después de mover de aquí para allá las botellas de vino, la brillantina, las alpargatas de esparto, albarcas y un sinfín de cosas.
Para el petróleo, el carbón y la teda se disponía de un pequeño cuarto a medio encalar y de color más bien tirando a negro con un insoportable olor a humedad.
La mayoría de los vecinos de aquel entorno poseían un cerdo que, llegado el mes de diciembre, pasaba a llenar el espacio vacío de la cambra que había dejado el anterior cerdo. Sin embargo, no todos tenían el lujo de disponer de tal reserva para el invierno. Sabedor de ello Paco disponía en su venta de una gran cambra que contenía en su interior al menos dos cerdos en salmuera y, como añadidos, colgaban desde el techo unas ristras de chorizos impregnadas con el humo de tabaco que se desprendía de los empedernidos fumadores.
Un olor, mezcla de tabaco en rama, pescados salados, plátanos maduros, oloroso vino, café en grano, mezclado con el humo de las velas o del quinqué, perfumaban el ambiente dando a la tienda una inconfundible personalidad.
No querría yo terminar este relato sin antes aclarar que, sin bien digo la verdad sobre aquellas viejas tiendas, sin embargo el tendero que yo llamo Paco es producto de mi imaginación, representativo de los tenderos o tenderas de la época con aire de buenas personas todos ellos y figura de comer mucho y caminar poco.
Había muchas tiendas, que no eran las destinadas al racionamiento. En ellas solo se vendía, a veces, productos cosechados por el mismo tendero, vino en cantidad, aguardiente, tramusos cacao, tabaco y poco más.
Hoy, gracias a Dios los tiempos han cambiado, las tiendas casi han desparecido, los supermercados y las grandes superficies ofrecen a sus clientes aquellas cosas que en otros tiempos ni siquiera existían.
Pero esto solo lo sabemos valorar los que, como yo, ya hemos pasado la barrera del sonido.



