Blog de Araseventos

junio 21, 2010

Comienzo de una Carrera

Filed under: Arte y Cultura — arasdelosolmos @ 10:57 am


Tradicionalmente la agricultura de la zona ha sido de subsistencia; dado lo accidentado del terreno, lo reducido de las parcelas y los medios para el laboreo, las producciones escasamente llegaban para satisfacer las necesidades familiares. Cereales, viñedo, olivos y almendros en el secano y hortalizas en la huerta eran los productos básicos arrancados al terreno, complementados por las Tradicionalmente la agricultura de la zona ha sido de subsistencia; dado lo accidentado del te proteínas que aportaban los animales domésticos, especialmente el ganado.
Finalizado el éxodo a las ciudades de los años cincuenta, sesenta y aún setenta del pasado siglo, principal mente a Valencia, Barcelona y alrededores, la agricultura local se reduce a las hectáreas de cereal que cultivan cuatro labradores con sus tractores, más por ocupar parte del ocio que les otorga su merecida jubilación y por las subvenciones que por el rendimiento económico que les reporta. Por lo que respecta a la huerta, a lo largo del curso del Rió Turia cultivaban hortalizas y variedades frutales especialmente los manzanos espedriegas, ha quedado reducida a una pocas parcelas, en los huertos cercanos al pueblo no más de cincuenta, que son la excepción entre el pueblo a que ha quedado reducido, el resto del espacio cultivable, a pesar del esmero que ponen en cultivarlas los pocos jubilados que lo hacen y las inversiones que en canalizaciones y en creación de infraestructuras han hecho los distintos vecinos en los últimos años para animarles a los hijos que no son muchos a perseverar en su esfuerzo. Aún es un gozo pasear en verano por los caminos de la huerta y contemplar las judías, tomates, lechugas, patatas, pimientos y cebollas que crecen en los pequeños huertos Dado lo áspero del terreno, su altitud sobre el nivel del mar, 950 m. de media, y la baja pluviosidad, algunos años sólo se mantiene el ganado ovino. Antiguamente cada familia poseía unas cuantas ovejas y cabras que se encomendaban, en la calle la Dula, el cuidado de los animales a un pastor profesional, pagándole en especie. En los años cincuenta, cuando el pueblo contaba con casi quinientos habitantes, había una docena de pastores que guardaban más de tres mil ovejas. Los rendimientos, en forma de carne principalmente, no solían quedarse mucho tiempo en poder de los pequeños propietarios; servían para pagar deudas e impuestos, comprar aperos y para algún gasto imprevisto. En la dieta no se incluía la carne de cordero, salvo en festejos muy señalados: boda de algún hijo, nacimientos, etc. La leche de cabras y ovejas se utilizaba sobre todo para la alimentación de sus propias crías y sólo en ocasiones para consumo en forma de leche o quesos frescos.
Hoy en día quedan tres rebaños, de ovejas exclusivamente, y sólo tres pastores=ganadero con dedicación profesional que no viven de ello, Miguel cuidando un lote de unas setecientas cabezas, Vicente el otro unas sesenta. El de Losilla Victoriano no reune más de trescientas. Se está tratando de fomentar la cría de la especie “ojinegra”, llamada así por las manchas en torno a los ojos, que es muy apreciada por la fina carne de sus corderos. Cuando alguno se decidía a llevar un ganado por su cuenta ¿casi siempre sacando algún hijo de la escuela? Con frecuencia tenía que recurrir a un medial; por no poder comprarlo.
Un medial era un rebaño que ponía un ganadero en casa de un rebaño que ponía un ganadero en casa de un rebaño que ponía un ganadero en casa de mediador o pastor para cinco años ordinariamente.
Los que cogían el medial, no solo ponían el trabajo de apacentarlo y cuidado, sino que también corrían con los gastos de manutención.
La lana: Antes era para la venta. Desde hace años la lana se tira. Nadie la compra. La carne: Ahora es lo que es objeto de venta. Antes la carne era de subsistencia.
Es de alabar el régimen de pastos vigente en estos pueblos, por la oportunidad que ofrecía a todos de poder aprovecharse; los pastos del monte son comunes, excepto algunas que están cerradas; o señaladas con mojones pintados de blanco señal de prohibido pastar ganados que no sean los de los propietarios.
Cada año se repartían con el amo las ganancias de lo que se vendía; cuando terminaba el plazo del medial, se había más que doblado las reses de reproducción, y se dividían a partes iguales entre el amo y el medianero. Este solía ser el modo de hacerse con un ganado propio a base del sacrificio de unos años.
La lana: Antes era para la venta. Desde hace años la lana se tira. Nadie la compra. La carne: Ahora es lo que es objeto de venta. Antes la carne era de subsistencia.
Es de alabar el régimen de pastos vigente en estos pueblos, por la oportunidad que ofrecía a todos de poder aprovecharse; los pastos del monte son comunes, excepto algunas cerradas; en los campos que se labran primero entra el ganado propio después de segar, y luego ya es pasto común hasta el invierno; entonces los campos que se señalaban con un surco se reservaban para sus dueños hasta después de .Labrarlos. En Aras cada año se sembraba todo el cereal en mitad de su término, para dejar la otra mitad, sin solución de continuidad, libre totalmente para apacentar los pastores.
Cuando se vivía exclusivamente de la agricultura, el ganado era el único recurso para prosperar. Porque los campos no crecían ni era fácil comprar, y menos si eran fincas buenas; al contrario, se partían y repartían al heredar los hijos. En cambio el ganado crece y se multiplica con las crías, aunque también era difícil para los terratenientes más pobres, tanto por la escasez de pastos como para su manutención en el invierno. En casa sólo comían lo que podían almacenar de las propias cosechas (alfalfa, pipirigallo, paja, avena), y si buscaban alguna carga de rosigo o raíces de alfalfa. Si alguno tenía que arrancar alguna parcela de alfalfa viejo, se lo hacían gratuitamente con la «Getafe», con tal de llevarse las raíces.
A pesar de todo, los que tenían ganado por su cuenta y lo sabían llevar, solían prosperar. Lo malo era que los chicos a los once o doce años ya salían de la escuela para llevar un rebaño propio o un medial. Desde los once a los dieciocho años había multitud de pastores.
Disminución del ganado lanar
Ha mermado enormemente el número de cabezas en los últimos años; se vive con más holgura, y ya no van de pastores los niños y los jóvenes, e incluso disminuyen los pastores mayores, por que su profesión tiene mucho de héroes, pero sin condecoraciones.
Todos estos pueblos estaban sobrecargados de ganado lanar; por eso eran frecuentes las bajas en los tiempos malos, aumentaban los gastos de manutención y mermaban los rendimientos. Los rendimientos de cada cabeza en la actualidad son muchísimo mayores, pues, además de tocarles más abundancia de pastos
Atiende mucho mejor la alimentación, los cuidados veterinarios, la higiene de establos, etc.
Eran pocos los que tenían una sola caballería para hacer «Coyunda», es decir, combinarse con otro para juntar una caballería de cada casa, y así labrar con un par. El carácter individualista, que dominaba ya entonces, prefería bastarse por sí mismos, al menos con un par de borricos. Así uno se sirve cuando quiere. Además la mezquindad ambiciosa, que se expresaba con la frase: «Si acoyundas, ve delante». Por eso era exagerado el número de caballerías y la expresión tan frecuente y realista: «Aquí sólo trabajamos para mantener las caballerías».
Los abuelos, que ya habían partido la tierra entre los hijos, solían tener una borriquilla para ir por leña, o al huerto que se habían reservado, para mientras pudieran garrear.
Casi todas las caballerías se compraban a los tratantes a plazos, que se muriera la caballería era una gran desgracia para pagarlas cuando pudieran, habían muchas eras, más casas que eras, de tal manera que lo normal era que una misma era debía compartirse entre varias familias. Su función más importante era trillar
Eran pocos los que tenían una sola caballería para hacer «Coyunda», es decir, combinarse con otro para juntar una caballería de cada casa, y así labrar con un par. El carácter individualista, que dominaba ya entonces, prefería bastarse por sí mismos, al menos con un par de borricos. Así uno se sirve cuando quiere. Además la mezquindad ambiciosa, que se expresaba con la frase: «Si acoyundas, ve delante». Por eso era exagerado el número de caballerías y la expresión tan frecuente y realista: «Aquí sólo trabajamos para mantener las caballerías».
Los abuelos, que ya habían partido la tierra entre los hijos, solían tener una borriquilla para ir por leña, o al huerto que se habían reservado, para mientras pudieran garrear.
Casi todas las caballerías se compraban a los tratantes a plazos, que se muriera la caballería era una gran desgracia para pagarlas cuando pudieran, habían muchas eras, más casas que eras, de tal manera que lo normal era que una misma era debía compartirse entre varias familias. Su función más importante era trillar y también aventar el trigo, cebada, centeno, avena, hoy las eras son un problema de enfrentamientos entre familias, ya que no se ponen de acuerdo, que parte es de cada uno, al no haber un documento cual es la parte de cada propietario, y hoy que no se usan y son solares la mayoría no se pude edificar aunque quisieran, al no saber las linde que separan, la parte de cada uno
Los cerdos

Siempre se vendían al fiado para cobrarlos después de matarlos; lo malo era cuando se morían, pues resultaba muy difícil cobrarlos. De muchos nunca era fácil.
Apenas hubo carreteras, ya los llevaban con carros y después con camión. Como los porcateros conocían muy bien cada pueblo, sabían bien el modo de regatear para venderlos más caros, con la técnicas actuales lo mismo para cerdas de reproducción que para cerdos de engorde. Son pocas ya las casas que engorda su propio cerdo; son más las que compran alguno ya cebado para el sacrificio; además van comprando en la carnicería, cuando les apetece.

APICULTURA
En aras a habido siempre apicultores, muchos de ellos se juntaban para transportar con los machos de un lado a otro ya que era el transporte que avía, hasta que llegaron algunos camiones para el transporte, hoy en la actualidad quedan cuatro o cinco colmeneros, pero por el arraigo que tuvo la apicultura existe el museo de la cera donde se puede contemplar todo los utensilios de la apicultura.
Palabras locales
Ajuste – Arreglo anual de los aparceros con su pastor y la merienda correspondiente
Amugas – Armazón de madera para llevar la carga con las caballerías
Aparcero – Los que llevan algunas ovejas en un rebaño común y con un mismo pastor para todos
Aparcería – Puñado de ovejas de cada uno en un solo hatajo
Aturar – Pastar quietamente el ganado. Aguantar, entretenerse a gusto
Conrear – Cuidar los animales. Hasta se aplica a las personas o al cultivo de la tierra
Corraliza – Recinto cerrado, pero descubierto, junto al corral – En el verano las ovejas están más frescas en la corraliza
Diablo – Rastrillo para recoger las espigas que quedan dispersas al segar

Jubo – Yugo – A ver si les puedes poner el jubo a los machos.
Laminar – Lamer – Todavía laminan las ovejas en las saleras
Lastras – Partidas de terreno
Mantornar – Labrar por segunda vez
Medial – Contrato en el que el amo ponía el rebaño de ovejas a un medianero que corría con el trabajo y el gasto y mediante el cual todo lo que vendía se cobraba a medias y a los tres o cuatro años partían el ganado que quedaba
Manchón – Muñeco semejante a un espantajo o como elemento cómico – No seas manchón
Charuga- Arado con dos brazos para arar con una sola caballería
Rosigar – Roer – Cuida que las ovejas no rosiguen los árboles
Tedillo – Troncos o tablas de pino con mucha tea
Tejuelos – Palos que se metían en el yugo para colocarlos sobre las colleras de labrar, a los que se sujetaban con correas
Vaso – Colmena de corcho
Yemo – Estiércol

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