Blog de Araseventos

febrero 6, 2011

El Oficio de Herreros en Aras ya no Existe

Filed under: Arte y Cultura — arasdelosolmos @ 7:42 am

El oficio de herrero es uno de los más antiguos que se conocen. Hasta que hiciera su aparición la mecanización del campo a mediados del siglo XX, sus técnicas de trabajo se mantuvieron sin grandes variaciones a lo largo de casi 4.000 años. Los instrumentos que eran necesarios para este trabajo eran la fragua, donde se calentaba el metal sobre las brasas del fogon, manualmente para avivar continuamente el fuego; y el yunque, donde el herrero golpeaba el hierro hasta darle la forma deseada. Además estaban las tenazas, la piedra de afilar, la lima o el taladro de mano.


Entre todas estas herramientas crecieron los herreros de Aras Eliecer, Adolfo, hermanos, Cesirio, y Juan, total cuatro herrerías. Eran los duros años de la posguerra y compaginaba el trabajo de herrero con el de agricultor: Con el paso del tiempo, pudieron dedicarse casi por completo al trabajo en la fragua. ’Tenía por entonces 24 o 25 años y la forma de trabajar era todavía totalmente artesana. No había electricidad y, por tanto, todo se hacía a mano. La soldadura era por forja, se cortaban las piezas con tajadera –a golpes–, y el taladro y la piedra de afilar funcionaban con “motor de alubia. Además te dejaba suave el tirar todo el día de fuelle”.

Otra dura tarea consistía en producir su propio carbón vegetal, que sacaba de los montes cercanos: “Te llevaba varios días cortar la leña. Esto se hacia a hacha, y, si por fortuna te acompañaba alguien, con tronzador. Luego metías la leña en una hoya –agujero– que habías excavado en el monte y lo prendías poco a poco hasta que lo tapabas. Así lo dejabas dos días, haciéndole alguna visita para ver cómo iba todo. Al final, si todo había ido bien, llevabas el carbón en sacos hasta el pueblo”.
La función principal de los herreros de aquella época era la de elaborar, pero sobre todo arreglar, toda clase de herramientas y piezas: desde las destinadas a las tareas del campo –picos, hachas, azadas, azuelas, palas, arados, ruedas de carro–, a las destinadas para la construcción de las casas –rejas, barandillas– y necesidades domésticas –utensilios de cocina, estufas, llaves–. Además de todo esto, hacían también las de herradores de los animales de labranza o arrastre de madera del pueblo.
Debido a la variedad de piezas y utensilios que producían, la fragua era un importante lugar de reunión para los hombres del pueblo. En este sentido: “Había un dicho popular que decía: ’día de agua, taberna o fragua’; y así era. En aquellos tiempos no había televisión y a veces se juntaban en las herrerías hasta 10 tíos mientras el herrero trabajaba. Unos miraban, otros hablaban y algunos aprovechaban para afilar su herramienta o tirar de maza”.
Con el paso del tiempo y la entrada de la electricidad en el pueblo, las características tradicionales del oficio fueron cambiando. Así, por ejemplo, la sustitución del fuelle por el ventilador eléctrico supuso la desaparición de uno de los elementos ancestrales de la fragua. Lo mismo sucedió cuando se incorporó el motor al taladro o a la piedra de afilar. A la par que esto sucedía, la labor de los herreros fue paulatinamente asumida por la industria, como otros muchos trabajos, de los herreros de Aras, ya no quedan ninguno todos fallecieron, y los hijos no siguieron el oficio “la producción industrial no es comparable ni en calidad, ni en fortaleza, ni en belleza con los productos artesanos del herrero. Lo que ocurre es que sus precios son mucho más baratos y la mayor parte de la gente ya no valora el trabajo que realizaban, ni comprende sus costes. Pero bueno, lo mismo le ocurre al resto de artesanos”.


Estos, entre otros, factores han contribuido a la práctica extinción de un oficio que nos ha dejado como legado infinidad de piezas y herramientas que aún se mantienen en perfecto estado en muchos de los pueblos de nuestra tierra, y que los coleccionistas de antigüedades los buscan para museos, dice el refrán, uno se acuerda de Santa Barbará cuando truena, esto es lo que pasa cuando uno le falta algo que tenían los herreros, uno se acuerda.

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