Blog de Araseventos

febrero 28, 2011

TITAGUAS en los Archivos de la Serranía 1950

Filed under: Arte y Cultura — arasdelosolmos @ 10:50 am

NOTICIA GEOGRAFICA
Titaguas está situado al oeste de la región valenciana, aguas arriba del río Turia, en el centro de una extensa llanura enclavada en plena serranía y a 771 metros de elevación sobre el nivel del mar.
Limita al Norte con los términos de Aras y Alpuente; al Sur, con los de Tuéjar y Chelva; al Este, con Alpuente, y al Oeste con Tuéjar y Santa Cruz de Moya, esta última población ya de Castilla.
Tiene el término una extensión superficial de 63´14 kilómetros cuadrados; su longitud de Norte a Sur es de cuatro leguas y de Este a Oeste de dos y media.
Baten el término los vientos del Este y Oeste, hallándose la villa defendida del Norte por una loma, al pie de la cual se encuentra la población, pero el clima es frío, como lo es general en toda la comarca.
Circundan a Titaguas los cerros de la Lámpara, Hontanar del Herrero, Lomilla, Los Picayos, el Alto del Manzano, la Muela Modorra y el Castillo de cabrera, todos ellos de las sierras de Losilla y del Sabinar. Tienen gran riqueza forestal y abundan los pinos, carrascas, alguna encina, sabina, enebros, etcétera, sin que falten romeros, aliagas, espliegos, poleo y tomillo. Los bosques ocupan una extensión de 1.657 hectáreas y son objeto del natural aprovechamiento por parte del Ayuntamiento, que posee junto a otros el monte de la Saltidora, poblado de pinos y carrascos y considerado como el más importante en riqueza forestal de la provincia de Valencia.
El terreno, arenisco y calizo, está regado por numerosas fuentes, entre otras las fuentes del Oro en el barranco de su nombre, la del Pueblo, las fuentes del rebollo, y, sobre todo, el río Turia, que baña el término por la parte occidental, dando lugar a alguna riqueza hortícola.
La economía es esencialmente agrícola. El secano produce cereales, vino y aceite; los montes miel, espliego, poleo y esparto, que son objeto de intenso aprovechamiento industrial; las huertas patatas, judías y verduras en general. Hay alguna riqueza ganadera en lanar y algo de cabrío, y caza que en otros tiempos llegó a ser importante, pues en los montes abundaban los corzos y las cabras monteses. Hoy quedan perdices, liebres, conejos, y entre las alimañas, la zorra. La industria está representada por los tejidos, alfarería, molinos harineros, fábrica de gaseosas y la agrícola en general. Existe una importante Cooperativa vinícola o Bodega de Santa Bárbara.
Las comunicaciones son por carretera, hallándose enclavada la villa al paso de la carretera general Valencia-Ademuz, a 20 kilómetros de Chelva, 59 de Liria, que es la estación ferroviaria más próxima y 84 de la capital de la provincia y Reino de Valencia. Una red de caminos vecinales comunica a Titaguas con las aldeas y municipios vecinos.
Titaguas forma, con las masías dispersas por el término -Manglesa, Regajo, Hebello, el Molinillo-, un Municipio de la provincia de Valencia, partido judicial de Chelva, arciprestazgo de Alpuente y Archidiócesis de Valencia. La iglesia parroquial está dedicada a la Transfiguración del Señor y es un templo antiguo de orden corintio, puede que fuera construido hacia 1526, y dotado de bellas imágenes, en particular la del Nazareno, que goza de gran devoción y cuya festividad se celebra el tercer domingo de enero. Al Norte de la población está la ermita de la Virgen del Remedio.
Cuenta la villa con una población de 1.054 habitantes, según el censo de 11950, cifra que representa una disminución sensible con respecto a censos anteriores, ya que Titaguas contaba a principios del siglo con cerca de 1.500 habitantes.
Los hijos ilustres de la villa son: Simón de Rojas clemente (1777-1827), botánico ilustre, Fray Jaime Polo, lego franciscano fallecido en 1602, que sobresalió por sus virtudes. Padre Enrique Collado y Polo (1809-1884), estudioso de Humanidades, Filosofía y Teología . Cándido Herrero Clemente (1846-1909), celoso coadjutor de la parroquia de su pueblo. Y otros.
NOTICIA HISTORICA
La hoy villa de Titaguas nace en la Historia como una pequeña aldea del señorío de Alpuente. En la partida del castillo de la Cabrera se han encontrado vestigios que denuncian la presencia de una población mora. Si nos atenemos al testimonio histórico no hemos de buscar el origen de Titaguas Más allá del largo período de la Reconquista.
Podemos hacer conjeturas sobre la base que nos proporciona la heráldica municipal, y así como se ha dicho que Aras de Alpuente, la vecina población era el “Ad Aras” de los itinerarios romanos de Antonino, esto es, lugares donde habían altares y estatuas romanas, de Titaguas podemos conjeturar lo mismo. Los emblemas heráldicos de Aras de Alpuente y Titaguas ofrecen de común la presencia de aras o altares, afirmándose también que el primitivo nombre de Aras de Alpuente es Aras de los Olmos, de cuyo nombre pudo ser una derivación el propio olmo circundando por una era de piedra que existe en la plaza principal de la villa. Titaguas también tiene en su escudo un ara sobre la que descansa una columna y una s aspas que la coronan. A derecha e izquierda del conjunto sendos cipreses y sobre la cara anterior del ara tres cruces.
Todo ello parece acreditar también una especial conciencia religiosa que justificaría el por qué la historia de Titaguas gira en torno de su evolución como parroquia. No parece sino que la parroquia preside y encauza el desarrollo de la población, que ha sido parroquia antes que municipio.
También se dice que Alpuente es de origen romano, y nada se opone a que en esta comarca existieran núcleos de población más o menos organizados, pero para llegar a afirmaciones definitivas se precisaría apelar a otros estudios de mayor volumen, sin desdeñar la luz que podría arrojar la práctica de excavaciones en distintos puntos del término.
Sin aventurar nada en el terreno histórico, hemos de considerar a Titaguas integrante de Alpuente en sus orígenes, por lo que la historia de Alpuente se confunde con la de nuestro pueblo hasta que llegamos a la emancipación parroquial y municipal en los siglos XVI y XVIII, respectivamente.
Alpuente fue uno de los pueblos que Zeit Albuceit dio a don Jaime I el Conquistador al concluir con este monarca el pacto contra Zaen. Así, al ser desalojada de moros la población, el Rey Conquistador la mandó repoblar de cristianos, concediendo el año 1262 carta de Población a la villa de Alpuente, por la que quedó libre y señora de las dehesas, bosques y tierras cultas e incultas de su término, y de las aldeas de la Yesa, Aras y Titaguas, que estaban sujetas por privilegio de 1240, según acto recibido por Guillermo de Xaca, y que constituye, al parecer, la primera mención de Titaguas.
En 1236 fue otorgado Alpuente, es de suponer que con sus aldeas, y en unión de otros pueblos, a don Guillermo, XII Obispo de Segorbe. El rey Zeit renovó la anterior donación en 1238, mencionándose en la misma a Alpuente y Tuéjar, no así Titaguas, que sepamos, ni Aras . También se cita la liberal franqueza concedida a Alpuente por don Jaime I ante don Pablo Fernández de Aragón y otros caballeros la carta del Rey Conquistador fue reconocida y agraciada por sus sucesores y en particular por don Jaime II en 1298. En el Privilegio de don Jaime II de 1324 concediendo varias carnicerías a Alpuente, no se mencionan las aldeas de Aras ni Titaguas, sin duda porque gozaban ya de un privilegio particular, La villa de Alpuente fue incorporada a la Corona en 1336 por Pedro II de Valencia. En 1357 y según consta en los Reales Privilegios del Archivo del Reino de valencia, el rey donó a su portero Vidal el derecho al lugar de Alpuente con la condición de pagar 1.500 sueldos Alcaide del Castillo.
Poco a poco va perfilándose en la historia la silueta de Titaguas, que parece todavía en este período diluida en la gran resonancia del señorío de Alpuente.
En sentencia pronunciada por los Árbitros en el pleito entre los Obispos de Segorbe y de Valencia, la parroquia de Alpuente fue adjudicada, lógicamente con sus aldeas, en 1267, al Obispo de Valencia, pero por sentencia de 19 de mayo de 1347 se condenó al Obispo de Valencia a restituir al de Segorbe, entre otras parroquias, la de Alpuente.
De la Historia de Nuestra Señora de la Consolación, impresa en 1795, tomamos la siguiente referencia concreta de Titaguas: “con Auto recibido por pedro López en 18 de abril de 1520, pónense Sacramentos en Titaguas,y para su administración un Vicario, siendo Obispo de Segorbe don Fr. Gilaberto Marti, y después, en 1565, siendo don Fr.Juan de Muñatones, se hizo Rectoria, cuyo Rector hasta estos últimos años tenía la obligación de venir a la ofrenda como queda dicho del de la Yesa, y al tiempo del Ofertorio pasaba a ofrecer un cirio de una libra de cera, y seis dineros para la Fábrica, como en el Auto de desmembración se contiene;pero por ciertas circunstancias se comprometieron en que no viniese personalmente a esta Ofrenda, mas prosigue contribuyendo con cierta cantidad al Rector y Fábrica en razón y reconocimiento de haber sido desmembrada de esta parroquia.”
De lo dicho se colige que la parroquial de Titaguas nace en 1520. Sorprende a primera vista que La Yesa naciera como parroquia casi dos siglos antes que Titaguas. En efecto leemos en “”Noticias de Segorbe y su Obispado” que el Obispo de Valencia, don Raimundo Gastón, erigió en agosto de 1346 a La Yesa en parroquia con esa misma obligación de la Ofrenda, y cabría suponer que la parroquial de Titaguas fuera de la misma época. Pero, sin embargo, en la “Constitutio de divisione praebendarum de 1381” del episcopado de Segorbe, que enumera los lugares en que tenía el Cabildo sus rentas, mencionase Alpuente, Aras y La Yesa, pero no Titaguas. Si añadimos a ello el retraso que Titaguas llevaba respecto de su nacimiento a la vida municipal con La Yesa, que era Municipio desde1588, Habremos de convenir que la evolución de nuestro pueblo en el orden eclesiástico observaba cierto paralelismo con respecto al orden municipal.
Por otra parte, el Auto citado de 1520 no contradice, antes afirma, la relación de las visitas pastorales giradas a Titaguas y que conocemos por la mencionada obra de la diócesis de Segorbe. En la visita de don Gaspar Jofré de Borja de 1524 todavía no se menciona a Titaguas y sí, en cambio a La Yesa y Aras. En las visitas del mismo Prelado en 1536, 1539 y 1543 ya figura Titaguas como Vicaría, como así También en la visita de don Gil Ruiz de Liori en 1581. En cambio, en el empadronamiento de las rentas eclesiásticas del Obispo don Diego Muñoz Baquerizo en 1715 figura ya Titaguas como Rectoría. Y, en fin, la relación de visitas pastorales a nuestra villa es ininterrumpida, figurando todas ellas en la mencionada obra.
Como decimos, Titaguas fue hasta mediado el siglo XVIII una aldea de Alpuente. En 1729 Felipe V declaró villa libre y real, y desde entonces tiene su propia historia en el orden municipal.
En las guerras carlistas todo el señorío de Alpuente fue escenario de la lucha entre los bandos rivales y entre los daños materiales que sufrió Titaguas, aparte la exacción de víveres y dinero según las alternativas de la lucha, figura la destrucción de la ermita de la Virgen del remedio.
Por esta época Titaguas cuenta con 290 casas de mediana fábrica distribuidas en treinta calles y cuatro plazas. Dispone el pueblo de Casa Ayuntamiento, cárcel, escuela de niños, dotada con 4.500 reales y otra de niñas. La iglesia parroquial está servida por un cura de patronato real y dos beneficiados que presentan los parientes. Tiene Titaguas algunos servicios públicos, entre otros, Fuente, abrevadero y lavadero cubierto con tejado. Entonces todavía no estaba construida la carretera general Valencia Ademuz (que todavía no está terminada al cabo de un siglo) y los únicos caminos eran de herradura y en malas condiciones. El correo se recibía dos veces por semana desde la administración de Liria (Madoz).
La población creció regularmente. Madoz le asigna en 1840, fecha de su diccionario, 305 vecinos y 808 almas, con una capacidad de producción de 4.496.293 reales, de impuestos 59.247 y de contribuciones 11.449 reales.
En la guerra de la Independencia cítase Titaguas con ocasión de un cabildo que se reunió en nuestra villa el 27 de noviembre de 1812, que congregó a los canónigos dispersos por la serranía como consecuencia de la ocupación del territorio diocesano por los franceses y consiguiente desbandada.
En el año 1910 tiene Titaguas 725 edificios y 94 albergues y una población de 1.199 habitantes de hecho y 1.231 de derecho.
Hoy nuestra villa, aunque no menos población, se encuentra en vías de resurgimiento. Su aspecto urbano ha mejorado sensiblemente y sus servicios también ; tiene fuentes públicas, una magnífica escuela, lavadero público encristalado con pilas individuales y un departamento para el lavado de ropas de enfermos. De reciente también, teléfono. La Bodega cooperativa de Santa Bárbara , cuyo presupuesto se cifra en casi un millón de pesetas, es hoy una gozada realidad. Y en proyecto, servicios de mayor envergadura, entre otros lo de alcantarillado, agua potable, etc.
BIBLIOGRAFIA:- Prácticamente nada existe escrito e impreso que haga referencia directa a Titaguas toda vez que la historia civil, natural y eclesiástica de Titaguas que se afirma escribió Simón Rojas Clemente es manuscrita y tal vez dificil de averiguar su paradero.

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