Blog de Araseventos

marzo 21, 2011

VILLAR del ARZOBISPO en los Archivos de la Serranía 1950

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GEOGRAFICA FISICA
La villa de Villar del Arzobispo, cabeza del partido judicial de su nombre, que, vista desde el Sur, semeja, al decir de un gran escritor (I), “un gigantesco transatlántico que hubiese anclado en mitad del océano de viñedos y olivares que constituyen la mayor parte de sus campos”, está situada sobre un rocoso montículo, 518 metros de altitud y al norte de la provincia de Valencia, de cuya capital dista 50 kilómetrros.
Su término municipal limita al norte con los de Higueruelas y Andilla; al Este, con los de Liria y Casinos; al Sur con los de Bugarra y Chulilla, y al Oeste, con los de Losa del Obispo y Domeño. Afecta la forma de un hexágono irregular de unos 25 kilómetros de perímetro, pareciéndose mucho a un pantalón de futbolista, y abarca una extensión superficial de 43´95 kilómetros cuadrados, o sea, 52.888 hanegadas. Geológicamente, está constituido, al N. y NO., por terreno cretáceo, con calizas arenosas y margas. Lo restante del territorio es de origen diluvial, habiéndose formado por los acarreos fluviales que descienden d las montañas próximas. Su configuración vertical es poco accidentada. Sus cinco cerros, Castellar, de 698 metros de altitud, San Roque (614 m.), Cruz (596 m), Gordo (476 m.) y Cabras (386 m.), sitos en la periferia, forman las estribaciones meridionales de la Sierra de Andilla, perteneciente al Sistema Ibérico. El resto del término es una gran llanura de suave declive hacia el S., con ligeros repliegues que dan origen a insignificantes eminencias y de presiones.
(I) José Rico de Estasen “Valencia Atracción” pág. 8. Valencia julio de 1945.
A pesar de contener numerosos yacimientos arqueológicos, sus partidas rurales apenas si indican algún recuerdo histórico, ya que responden, casi todas, a voces onomásticas y topográficas.
El clima de Villar es templado y tan saludable que el historiador espinalt afirma, en su Atlante Español, que este pueblo es “el más sano de España, y Escolano dice, en su Historia General de valencia, que “es de aires tan sanos que una vez que el emperador Carlos V se vio apretadísimo de sus males, uno de los pueblos que escogieron los médicos para su salud fue Villar”.
Su hidrografía pertenece a la cuenca del Turia y está determinada por la rambla del Villar, conocida también con los nombres de Higueruelas, de la Aceña y castellana (2), que nace en término de Andilla, uniéndose con la de Artaj, Honda, de casinos o Castellarda (3), más abajo de esta última población, después de un recorrido de unos treinta kilómetros. En ella desembocan, dentro del término del Villar, la de las Mizquitillas y los barrancos de los Arenales y del Antigón. También corren por dicho término el barranco de las Agriüelas o del Molinero, que se junta con el de la Cava o de Losa del Obispo, y el de la Armajuela, de la Bóveda o de San Vicente, cuyo cauce desaparece al entrar en los campos de cultivo de la Hoya.
La relación de sus fuentes es como sigue : Aceña, Armajuela, Bon, Bóveda, Cabiscol, Calabaza, Diago, Jareta; Mizquitillas, Pino, Polo, Raimundo (de inmejorables aguas para curar los cálculos nefríticos) y San Vicente. Excepto la de la Bóveda (4), que abastece la población y arroja 120 litros por minuto en época de estiaje, todas son de escaso caudal.
(2) Parece ser que se llama así por los muchos castillos ibéricos que existen en sus riberas.
(3) En opinión de algunos autores. es voz derivada de “Castell-Artaj”.

GEOGRAFIA ECONOMICA
La principal riqueza del Villar es la agricultura, toda de secano, excepto minúsculas huertas regadas con el agua de Castellana, del barranco de San Vicente y con la de algunos pozos. La tierra se cultiva con esmero, es de excelente calidad y produce vino, aceite, algarrobas, higos, almendras, cereales frutas y legumbres.
La ganadería es poco importante, pues sólo existen unas mil cabezas de la especie ovina y 289 de la de cabrío. Las vías precuarias que cruzan el término, se denominan así: Cañada Real de Aragón, Cordel de Segorbe o de los Clérogos, Vereda de Cuenca, Colada de la Senda del campo o del Maestro y Vereda del camino Real de Chelva, dividiéndose aquél, para el arriendo de pastos, en los cuatro sectores siguientes; las Agrigüelas o las Higuerne las, Cañada Palomara, Cerro Gordo y la Seña o Aceña.
Otro factor importantísimo de la economía villarense son minas de arena, creta y arcilla, donde se da ocupación a numerosos obreros.
Además de las industrias derivadas de la agricultura (harinas, vino, alcohol, envase de exquisitas uvas, descascarillado de almendra, etc.), existen varias fábricas de caolín, de piedra artificial, tejas y ladrillos, yeso, una espumosos, dos alfarerías y una serrería mecánica.
(4) Poseemos testimonio escrito de que en 1340 se llamaba Fuensanta.
El comercio se desarrolla a base de los productos de su agricultura y minería. Hay un mercado semanal que se celebra los viernes.
Aun cuando no pasa ningún ferrocarril ( la estación más próxima es la de Liria, de la que nos separan 24 hilómetros) por este término, existe una profunda red de carreteras que unen esta población con la capital del Reino y pueblos de la comarca. El servicio de viajeros lo realiza diariamente la compañía de autobuses “La Hispano-Chelvana” hasta la citada estación, con salidas e igual número de entradas.
El Villar del Arzobispo se compone de ochenta y tres calles y cinco plazas, y es el pueblo más populoso de la Serranía, toda vez que, según el censo demográfico de 31 de diciembre de 1958, tiene 4.288 habitantes, habiéndose duplicado su población en poco más de una centuria, puesto que en 1850 comtaba con 2.191.
Su fisonomía urbana ha cambiado muy poco a través del tiempo. Descúbrense, sobre todo en su parte más alta, que es la más antigua, calles tan angostas que por eso se ha dicho (5) de ellas “que encierran una gran belleza inédita: son estrechas y llenas de encrucijadas, como las Sigüenza; pinas y serpentantes, cual las de la vieja Requena; se asemejan a las de Albarracín… (5) José Rico de Estasen. Revista indicada. Con sus soportales de medio punto; sus clásicas arquerías, adornadas con viejos retablos maniseros del 700; vestidas de blanco; llenas sus rejas y balcones de claveles, campanillas y enredaderas, constituyen la nota más galana, apacible y característica del viejo Villar”. No obstante, desde la Liberación han transformado su aspecto con nuevas construcciones. . Exponentes de esta transformación, es el grupo de 27 viviendas protegidas “Coronel López Aparicio”, el cuartel de la Guardia Civil, la Cooperativa Vinícola de San Isidro Labrador, el Monasterio de Carmelitas Descalzas, el Patronato Parroquial y un sinnúmero de bellos y espaciosos edificios particulares.
Situado en la zona del castellano y en mismo límite del valenciano, su lengua viene a ser como la resultante de estas dos , puesto que, aparte de contar con un acentuado seseo, comprende más de dos millares de valencianismos, siendo muy semejante a la de toda la Serranía, pues fuera del seseo y de alguna que otra pequeña diferencia de pronunciación, apenas se distinguen.
El Villar es, sin duda alguna, el pueblo del País Valenciano que con más tesón mantiene su típica indumentaria, dado que aún son muchísimas las mujeres, y en menor número los hombres, que la visten. Estos lucen, a modo de turbante, pañuelo a la cabeza, blusa, faja, pantalón de lana o hilo y alpargatas de cáñamo, ataviándose las mujeres con pañuelo sobre los hombros, jubón, zagalejo y zapatillas, sujetando con agujas y pasadores, al estilo de la antigua labradora valenciana, el rodete de sus cabellos, peinados hacia atrás. para asistir a las funciones religiosas se cubren con la clásica mantellina de paño o raso, orillada de terciopelo. El indumento femenino de las grandes solemnidades es el denominado de “Molinera”, que se compone de basquiña, jubón, mantón de Manila, zapatos, aguja y rascamoños de plata dorada, guarnecidos de perlas finas, pendientes de oro (polcas y racimos), con perlas de la misma clase, y broche, cadena y cruz del mismo metal.
Su plato típico, como el de toda la Serranía, es la olla churra, sabroso guiso que se hace con patatas, alubias, cardos, acelgas, nabos, morcilla de pan, de arroz o de cebolla, carne, tocino y costilla de cerdo.
La vivienda tiene, además de la planta baja, uno o dos pisos y el sobrado, al que dan luz y ventilación unas típicas ventanas rectangulares llamadas porches.
Un grupo de Villarenses el 8 de mayo de 1948, vestidas con el traje típico participaron en la procesión con motivo del Voto Asuncionista, el grupo Villarense bailo la jota.
Sus danzas son la jota, el fandango y las seguidillas, que las tres forman un todo, puesto que se bailan, sin sucesión de comunidad, por el orden que se enumeran. Entre sus canciones debe mencionarse su original villancico, común, como los bailes, a toda la Serranía.
En lo eclesiástico pertenece a la diócesis de Valencia. Su parroquia, que es de término de segunda y cabeza de arciprestazgo, dependió en su orígenes de la de Chulilla, habiéndose segregado de la matriz en 29 de agosto de 1575. Está dedicada a la Virgen de la paz y tiene, además del altar mayor, once capillas laterales, planta de cruz latina, cúpula y torre cuadrada, Interiormente, es de gran valor arquitectónico.
Son de gran fama las fiestas que el 24 y25 de enero dedican los villarenses a su Patrona y a las Reliquias, como asimismo las que celebran en honor de San Vicente Ferrer y San Roque, que, con Nuestra Señora de la Paz, comparten el patronazgo de la parroquia.
Junto a ésta y sobre el abrupto peñascal que corona la cumbre del montículo en que se desarrolla la población, se alza, como castillo roquero, el palacio prelacial, destinado hoy a casa de la Villa, Juzgados y conventos de Hermanas Terciarias Franciscanas.
HISTORIA
A juzgar por la etimología de su nombre (6) y por las lápidas, monedas y vestigios cerámicos hallados en su interior, su origen se remonta a la denominación romana, bien que recientes descubrimientos arqueológicos efectuados en su término y colindantes, acreditan que estos contornos ya estuvieron habituados en el período eneolítico.
La primitiva población del Villar estuvo enclavada en la partida la Torre, y se llamó Benaduf, lugarejo árabe que el Rey Conquistador diera, en señorío, a Fernando Díaz, en VIII de las kalendas de enero de 1.237 (25 de diciembre de1.236).
(6) La palabra VILLAR procede de latín “villa”. que significa casa de campo o de labor, y debió recibir el nombre que ostenta por las villas romanas que existieron en las partidas rurales del Borriquillo, Cañada, Palomara, Cañadas, Collado, Corral de Mosén, Hoya, Mizquitillas, Pila, Suertes, Tapias, Torre, y en el mismo punto que ocupa la población.

En las trovas apócrinas atribuidas a mosén Jaime Febrer, concretamente en la número 77, se dice que el citado monarca premió en el Villar a Arnaldo Ballester, por haberle muy bien servido en la conquista del Reino. No obstante, tal nombre no figura en el Libro del Repartimiento.
Aparecen, de una manera cierta, las primeras noticias de esta villa en una escritura fechada en I.º de octubre de 1271, en la que consta ser su señor territorial Hurtado de Liori.
Sin que sepamos cuándo ni como, el señorío del Villar pasó a poder del barón de Andilla, cediéndolo éste en 16 de abril de 1300 al obispo de Valencia, Fray Ramón Despont, con lo que quedó vinculado, hasta que desaparecieron los derechos señoriales, a la Mitra valentina, y dentro de la baronía de Chulilla, por ser también ésta, desde el 26 de febrero de 1274, feudataria de la Cámara episcopal, como resultas del ruidoso pleito que sobre el tercio diezmo habían sostenido los prelados valentinos con el Rey.
En 5 de marzo de 1323, el obispo don Raimundo Gastón otorga, ante el notario Ferrari, la carta-puebla de su lugar llamado el Villar de Benaduf, a favor de los quince cristianos viejos siguientes: Miguel Salvador, Pedro Marti, Miguel Salvador (menor en edad), Jacobo Adam, Jacobo julia, Pedro Selva, Juan García, Pedro Selva (menor en edad), Pedro Domingo, Martín Dollaha, Aparicio Pascual, Nicolás Gascó, Bernardo Isoga, Miguel Pérez y Pascasio Tormo.
El obispo don Hugo de Fenollet nombra, en 1355, vicario perpetuo de la iglesia del Villar a don Lorenzo Escuder. Es de advertir que este sacerdote es el primero que tuvo dicha iglesia y que la rigió por espacio de veintinueve años.
Sábese, por elIndice del Libro de Colaciones de la Curia Eclesiástica de Valencia, que en 1357 el Villar ya ostentaba el título de universidad.
Y por real orden de Carlos IV, otorgada en Aranjuez en 7 de mayo de 1795, se le concedió el título de villa real y el nombre de Villar del Arzobispo.
ESCUDO DE LA VILLA.- Se divide en cuatro cuarteles. En el primero y cuarto campea barra de plata en campo rojo, y en el segundo y tercero, un león rampante en campo de oro, figurando, como timbre heráldico, un coronel, también de oro, con florones idénticos en sus bordes.

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