Blog de Araseventos

noviembre 16, 2011

Juegos de Antaño

Filed under: Arte y Cultura — arasdelosolmos @ 8:59 am

EL JOTE
Es un juego infantil de mi época, cuando las calles o la plaza no estaban pavimentadas, siendo fácil formar en invierno una torta de barro de unos 40 centímetros de diámetro y unos 20 centímetros de espesor, sobre la cual se lanzaba por cada chico un palo de unos 40 centímetros de largo, para que se clavara de punta. Si no se hincaba, el niño a quien le correspondía tirar después, tomaba el palo no clavado y lo lanzaba, con la ayuda del suyo, lo más lejos posible, para que su dueño 19 fuera por él rápidamente, ya que si volvía con su palo y lo hincaba antes de que el lanzador dijera: “Uñilla, dosilla, tresilla, cuartana, color de manzana, corusco de pez, con esta y con otra van diez”, se volvían las tornas. Si, por el contrario, no llegaba a tiempo, continuaba el juego, lanzando cada chico su palo con maña, para que al tiempo que se hincaba en el barro, desplazara a algunos de los que estaban en el, y decíamos que había sido sacado de patillas. Este palo sacado, de patillas era lanzado por quien le había desplazado, lo más lejos posible, y se repetía lo ya señalado.


LA TALA
Juego de muchachos, que consiste en dar con un palo a otro pequeño y puntiagudo en ambos extremos, colocado en el suelo, el golpe lo hace saltar, y en el aire se le da un segundo golpe que lo despide a mayor distancia.
Según el diccionario Espasa, tala es el palo pequeño que se emplea en este juego; pero los niños de mi época, llamábamos “tala” al palo grande y mocho al pequeño. Esto me sigue pareciendo hoy, que conozco algo del idioma, lo más lógico, porque Talar viene del latín Talare, y éste del latín Tálea, rama cortada de un árbol, que es en el juego el palo más largo, siendo el mocho, el palo más corto con sus extremos terminados en puntas rectas y agudas.
Jugábamos a la TALA Y EL MOCHO haciendo un círculo de dos pies de diámetro, al rededor de la piedra donde se colocaba el palo pequeño y puntiagudo; se le golpeaba en la punta y después, en el aire al saltar, para lanzarlo lo más lejos posible. Si se cogía en el aire, se decía: “Veinticinco, la tala y el mocho”. Así, quien lo había cogido se apuntaba los veinticinco tantos y tomaba la tala y el mocho; pero si no se cazaba en el aire, había que tirarlo para darle al palo grande, que se encontraba colocado en la piedra de lanzamiento. Quien le acertaba a darle, tomaba la tala y el mocho. Si no era así, sin rectificar la caída del mocho (palo corto) le golpeaba tres veces para alejarle del círculo. La distancia a que quedaba 20 se medía con la tala (palo largo). Cuando se jugaba a cien, el primero que juntaba las cien daba tres veces al mocho, a partir de la piedra de origen y desde el punto donde éste quedaba hasta el círculo tenía que cargar a cuestas el perdedor con el que ganaba, por haber juntado las cien talas.

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