Blog de Araseventos

abril 12, 2012

LAS ERAS de TRILLAR

Filed under: Arte y Cultura — arasdelosolmos @ 6:04 am


La verdad de las eras, las eras ya no son lo que eran. En Aras, están abandonadas, ya no hay trigo, ni cebada no hay nada que trillar como antaño. Las “eras”, eran un complemento mas en todo lo relacionado con los cereales, y por tanto desempeñaban su papel en este entramado.
Primero se empezaba con la siembra, allá por mes de octubre o Noviembre. Aguantaba el sembrado los fríos del invierno, y a medida que pasaban los meses. Iban creciendo poco a poco, y si el tiempo acompañaba, lluvia y sol, allá por el mes de Junio, cambiaban su color, verde por el amarillo y entonces veían las cuadrillas de segadores. Que en manojos o gavillas, quedaban esparcidos por el rastrojo, hasta que eran hechos haces y amontonados en hacinas.
Normalmente era la cebada la que primero se segaba. Luego venían las avenas, centenos y por ultimo el trigo. En estas fechas, por todos los campos se veían las pilas de haces, en espera de ser acarreados a la era.

Comparamos las bodegas y las eras, y eran unos complementos indispensables, ya que la uva y la bodega se necesitaban al igual que la era y los cereales.
Una vez que se acababan las casas del pueblo, venían los corrales y a continuación eran las eras y pajares las que se adueñaban del terreno. No todas tenían su pajar, por lo que ocurría al igual que con el vino, la paja debía ser trasladada a otro lugar.
Desde mediados de Julio, ya se comenzaba con el acarreo de las mieses, que se apilaban en las eras, a la espera de que hubiese suficiente para hacer la “parva” y trillarla.
Puede decirse, que por aquellas fechas y hasta aproximadamente la Virgen de Agosto, las “eras” se convertían en la convivencia de casi todo el pueblo.
A primeras horas de la mañana, (seis o siete) se iba a echar la parva, que consistía en desatar los haces de mies y extenderlos por toda la era. A continuación se “torneaba” con las horcas para deshacer la mies.
Se almorzaba en casa o en la era, y allá a las nueve se cogían las caballerías, y se les ponían unos collerones y se ligaban al trillo. Y así durante cuatro o cinco horas rodando por encima de la mies, se iba desgranando el grano de las espigas, hasta quedar convertida en paja. Entonces llegaba la hora de recoger la parva, para lo cual se contaba con la ayuda de varios miembros de la familia, para barrer toda la era. No pocas veces había que forzar el recogimiento, porque el cielo amenazaba tormenta.

El trillar, no era muy pesado, ya que los más jóvenes y a veces las mujeres, eran las que conducían el trillo, en medio de sus buenos cantos de jotas.
Y una vez amontonada la parva, llegaba el “aventar”, había que esperar la tarde, que era cuando el aire solano solía soplar. Así que todo requería un acompañamiento de tiempo, ya que si algún día llovía, estropeaba la mies y durante unos días no se podía echar otra parva, hasta que no se secase.
Una vez que se cribaba, se procedía a llenar las talegas, y se llevaban a los graneros de casa. Todos estos trabajos, hay que reconocer, que tenían su faena, no obstante, ya hay un dicho muy famoso que dice “comerás el pan con el sudor de tu frente”. Así que se podrían contar los sudores que hay que padecer, hasta que el pan entra en casa, esto hace saber valorar lo que valen las cosas, y esta es una de las cosas que se gasta diario, este es el único diario verdadero.
Sembrar, escardar, Segar, Acarrear, Trillar, llevar al granero. Bajar con el carro a moler a los molinos y por último amasar y llevar al horno. ¿Cuántos sudores? , pero teníamos pan, hoy no todos tienen y los campos perdidos.
Ya hace años que gente no amasa, excepto algunos pueblos pequeños que no hay panaderías hoy con dinero vas al panadero y ya puedes buscar el pan cada día. Las eras, siguen abandonadas no haciendo su trabajo, pero yo presiento, que a no tardar muchos años, quedarán obsoletas, y poco provecho se sacará de ellas unos dineros si se puede construir, como solares, o con montones de hierbas un peligro para la época de verano. Ya funcionan las cosechadoras, aunque aquí por ser terrenos un poco difíciles y de poca extensión, de momento hacen el trabajo, y por consiguiente no se necesiten las eras. Pero…. ¡que bonito era ver acarrear, dos o cuatro caballerías, con sus haces de mies, por los caminos sendas, procedentes de las hacinas! Qué… paseos. ¡Qué bonito era labrar las viñas, vendimiar o segar! Todo era bonito, pero que caro resultaba al cuerpo, pero ha gusto, se sabia valorar el esfuerzo echo. Hoy no se valora las cosas hasta que no llegan las vacas flacas, y dice el refrán, nadie se acuerda de Santa Barbará, hasta que truena.
Fernando Pérez. Araseventos.

1 comentario »

  1. Gracias por recordarnos de donde venimos,
    un saludo bien grande
    Robert

    Comentario por penyaparda — abril 12, 2012 @ 8:15 am


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