Blog de Araseventos

octubre 5, 2012

A Por Agua a la Fuente Grande.

Filed under: Arte y Cultura — arasdelosolmos @ 6:07 am

Aras de los Olmos. Las Mozas a por agua.

ANTES: Al atardecer las mozas iban a buscar el agua. Las que vivían en el Ventorro o la parte de abajo acudían a la Plaza del Olmo. Alguna de ellas, muy modernas y un tanto especiales para aquella época. El resto de las mozas, casi su mayoría, iba a la fuente de Grande, ya que tanto las tinajas como los cántaros y botijos de cada casa tenían que quedar llenos. Entonces las mozas del pueblo se arreglaban y embellecían. No en vano en los viajes de ida y vuelta, que echaban con sus cántaros cargados sobre la cabeza y al cuadril, aprovechaban para juntarse con los mozos que salían a su encuentro. Éstos no iban tan acicalados, pero sí dispuestos y con ganas de verlas, ayudarlas y en muchos casos de cruzar palabras, lo que hacía para ambos sexos un final del día más alegre, cautivador y lleno de encanto.

Los domingos por la tarde se juntaban las pandillas en diferentes partes del pueblo. Los mozos estaban en el bares del Tío Julio o Tío Sardina en sus cercanías, y llegada, la hora, todas las mozas acudían a la plaza para ir, lugar donde se hacía el baile, que era de lo más curioso, casa del tío Antonio Patricio. Yo, todavía muy jovencito, observaba, pero años después ya eché algunos bailes de los que guardo muy buenos recuerdos. Al son dela acordeón las parejas íbamos dando vueltas alrededor de una columna de madera. No era un baile cargado de mozos y mozas, pero sí había los suficientes para que el domingo acabara siendo el día más especial y hermoso dentro de cada semana. Años más tarde el baile se hacia en el teatro municipal, y donde había un bar i era el sitio de reunión.

Las noches eran totalmente diferentes. El ambiente era sereno, calmado y respirando un olor muy agradable. Se juntaban todos los aromas, aquellos que por el día quedaban apagados por el sol y el movimiento del ir y venir de la gente del pueblo y los animales. Como era verano, casi todos los vecinos salían a tomar el fresco: unos se sentaban en los bancos de las casas y otros lo hacían en tajos o sillas bajas. Lo que nunca faltaba era alguna cesta llena a rebosar de higos y de la que buena cuenta dábamos entre conversaciones y risas. Alguna vez, más en serio, contemplábamos las constelaciones que entre unos y otros podíamos conocer, dando luego cada uno nuestro punto de vista. También observábamos las estrellas fugaces, tan frecuentes en esa estación del año e incluso algún satélite que veíamos pasar lentamente todos los días y a la misma hora. Pero, es curioso, siempre y casi al final parecía el momento más oportuno para que los mayores se explayasen, contándonos a los jóvenes y menos jóvenes sus vivencias pasadas. Eran tantas y tan variadas que durante las narraciones no se oía ruido ninguno solo las campanas de la torre, sobre todo cuando se tocaban los temas de los lobos o de los maquis. En resumen, que una vez saciados de comer, hablar y escuchar nos despedíamos todos tan contentos y satisfechos como era costumbre con los “hasta mañana”, “que descanséis”…

Hoy:

    Las mozas ya no van a por agua a la fuente grande, van a tomar un refresco, a la piscina, a la plaza, o alguno de los corrales arreglados para juntarse, las costumbres se han perdido.  Los calores veraniegos van desapareciendo y así, llega el fin de las tertulias nocturnas en Aras de los Olmos.

Estas tertulias suelen establecerse por barrios, la plaza el Olmo, plaza los Serranos, la Moncloa en el montador, entre vecinos, y en la puerta de alguna de sus casas. Allí sentados al fresco se habla de casi todo, del día, de las cosechas, se recuerda hazañas de otros que ya no están y claro, se chismorrea un poco…

No tienen hora de comienzo ni de final. Se suele salir después de la cena y dura lo que dura la conversación, que a veces es inagotable…  La edad de los contertulios también es variada, se pueden reunir en la misma, abuelos y nietos, tíos y primos. Todo vale, pues se trata de pasar un rato entretenidos.

En algunas también se reúnen niños, pero como es lógico estos se dedican a jugar. Antes, a la comba o el escondite y ahora, con consolas y otros juguetes tecnológicos…

Podemos aprovechar charlar con esos vecinos que sólo vemos unos meses al año. Contarnos como hemos pasado el invierno, la crisis, el gobierno, donde  compramos y miles de ocurrencias más.

Claro, que si lo que pretendemos es dormir con la ventana abierta, será una tarea casi imposible mientras resuenen los ecos de la conversación, porque las campanas ya no suenan, ni para tocar las horas, solo tocan para misa.

Es una costumbre hermosa, ese contacto diario y cercano con nuestros vecinos para disfrutar de un rato junto. Muchos de los habitantes de cualquier ciudad del mundo, desearían tener con quién hablar un ratito al final de cada día.

Hoy más que nunca,  estos pequeños placeres son en los que debemos apoyarnos para intentar ser mejores y más felices cada día.

Fernando Pérez. Araseventos.

2 comentarios »

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    Comentario por Andrew Corelli — octubre 29, 2012 @ 5:48 am

    • Gracias por su comentario y por seguir mi Blog.

      Comentario por arasdelosolmos — octubre 31, 2012 @ 8:28 am


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