Blog de Araseventos

enero 31, 2015

El Milagro de los Bebes del Hospital Juarez.

Filed under: Arte y Cultura — arasdelosolmos @ 9:52 am

El MILAGRO DE LOS BEBES DEL HOSPITAL JUAREZ
Por Cristina Pons:

Niños-Hospital
Estaba ensimismada en sus pensamientos, era un día gris, tal vez acorde con su estado de ánimo o posiblemente debido a lo triste del día, el caso es que recordaba esto que acaeció hacía tan solo un mes…y lo tenía en su mente como si estuviera ocurriendo en esos momentos, hasta las conversaciones con Carlos, su marido, ese que amaba hasta la saciedad y que por impedimentos de la vida no pudo darle un hijo…ese que ansiaban…
Cierta noche al acabar de cenar y recoger la mesa, Marina se fijó en Carlos con detenimiento y observó que este había adelgazado más de lo habitual y le dijo:
–Cariño, ¿No te estás pasando de rosca en el gimnasio?, te noto mas delgado y sabes que me gustas fuerte.
–Para nada cielo, no voy demasiado porque se ve que hice algún esfuerzo y tengo alguna molestia en la región superior del abdomen.
–Parece mentira que siendo médico no te hayas hecho alguna prueba, a ver y habla la pediatra…¿Te has percatado de alguna otra anomalía?
–Mira que eres incorregible cariño, ya salió la doctora.. No pienses en ninguna otra alternativa, será una rotura fibrilar y en unos días estaré como nuevo, ya verás.
–Eso espero, porque si continuas adelgazando te devolveré a tu madre.
–¿De verdad harías eso amor?.
–Por supuesto, no te quepa la menor duda, me gustas tal y como te conocí.
–Pero los años pasan y el cuerpo cambia, entonces si engordas, por esa misma regla de tres, te debería devolver a la tuya ¿no?.
–Jajaja…pero no lo voy a hacer, voy a estar perfecta siempre, como el primer día.
–Mira que eres vanidosa y engreída.
–Si, si…pero te gusta que sea así.
–Claro, me encantas,
–Anda cariño, dejémonos de cháchara y vamos a la cama, que mañana tengo tres operaciones.
Pasaron unas semanas y aunque Marina controlaba a su marido, este parecía sentirse bien, sin ninguna molestia, hasta que cierto día preparándose para una operación se desvaneció.
Al reaccionar adujo estrés, poco descanso, pero no tragó Marina y tampoco el equipo médico, compañeros suyos y comenzaron con analíticas, pruebas cada día diferentes, ahora ecografía abdominal, luego Tomografía axial computerizada, Tac…hasta que llegó el día de saber el resultado.
Por una parte, tenía esperanza porque de saberse que tenía comenzaría en breve el tratamiento, por otra en cambio, había miedo, escepticismo, temor ante el diagnóstico, por si este era demasiado duro, irreal, crudo tal vez.
Ambos estaban en la habitación esperando a su compañero y amigo el Doctor Martínez, este llegó y en su rostro se podía leer claramente que el resultado no era el mas esperanzador para ellos.
Fue Carlos el que habló sin titubear tan siquiera, dijo así:
–Javier, se por la cara que traes que el resultado es malo, dime sin rodeos donde tengo el tumor y si este es operable y en que condiciones está.
–Como siempre Carlos , directo y al grano. De acuerdo, no esperaba otra cosa de ti, sabía que lo querrías saber de inmediato.
Bien…es cáncer de páncreas, la buena noticia es que no toca ninguna de las arterias, ni la mesentérica, ni la celíaca, por lo tanto sabes que esto facilita la intervención por no haber reconstrucción vascular.
Marina no podía reaccionar…y dijo paralizada por la incredulidad…
–A ver Javier, estás equivocado, no puede ser. Carlos es una persona sana, de hábitos saludables, ni fuma, deportista nato, cuida todas las reglas sin excederse en nada.
–Cariño, nadie es inmune a las enfermedades por mucho que respete las reglas, me ha tocado a mi, pero sabes que soy luchador y contigo lo superaré. Te doy
mi palabra.
–Javier entonces ¿Para cuando la operación?, preguntó Carlos con gravedad.
–En cuanto estén los últimos análisis que te haremos mañana.
–¿Me pondreis quimioterapia ?
–Si bien sabes que pese a los efectos secundarios, con ella se vive más y mejor.
–De acuerdo Javier, estoy tranquilo, porque se que estoy en buenas manos y confio en Dios, además Marina me dará fuerza para poder con todo.
Pero Marina no reaccionaba, estaba sumida en un profundo abismo y no se salía ni la voz, finalmente alcanzó a decir:
–Por supuesto cariño, los dos juntos lo superaremos, no te quepa la menor duda.
Llegó el día de la operación y tal como estaba previsto se llevó a cabo sin ningún contratiempo, sin ninguna complicación, mejor de lo que se esperaba.
Marina no cabía en si de gozo, no paraba de dar gracias a Dios porque todo hubiera quedado en un simple susto y es que ella, no podía entender la vida sin su marido, lo adoraba, era su pasión, su locura, sus todo.
En cuando estuvo un poco restablecido, comenzó con la quimio y los efectos secundarios estuvieron ahí…pero lo superaba estoicamente con la ayuda solícita y cariñosa de su gente.
Sabía que pese a haber salido muy bien, siempre existía el riesgo de volver a resurgir, pero tomaron la decisión de no nombrarlo, lo que debiera suceder, sucedería…
Así pasaron un par de años, muy bien, hasta que cierto día nuevamente Carlos empezó a sentirse mal, con dolores severos de abdomen y con ello la duda, la ansiedad y el temor de que se confirmase un nuevo brote de la enfermedad.
Desafortunadamente así fue ratificado, un Adenocarcinoma.
Y también nuevamente tratamiento de quimio para tratar de alargarle la vida y mejorar su estado, pero por desgracia, esta vez no hubo suerte y en poco tiempo la vida de Carlos se iba apagando sin remedio, cada día más débil, con menos fuerzas, pero pese a saber que no había solución, luchaba con ahínco, para continuar viviendo el mayor tiempo posible.
Lo hacia por Marina, que había sido su vida y por ella, lucharía hasta el ultimo suspiro, aunque estaba muy cansado, demasiado…pero se lo debía.
Pasaban los días y se percibía mas claramente su deterioro, su cuerpo se tornó de color de la cera y las ojeras tintadas de un tono azulado intenso, le conferían un aspecto taciturno y apagado, pero pese a todo, la alegría no le abandonaba.
Le gastaba bromas a su mujer como :
..Cariño, si engordas te devolveré a tu madre, mira que delgadito y mono estoy…en cambio tú, estás un poco entradita en carnes, así que ya sabes, ves poniéndote las pilas y empieza con ejercicio para estar como un verdadero cromo, acorde conmigo.
–Ya, ya se que piensas en devolverme, pero te quedarás con las ganas, porque cuando me ponga en serio a cuidarme, verás que mujer tan estupenda tienes.
–Ya lo sé cariño, soy un hombre afortunado por tenerte, desde el primer día que nos conocimos pensé que quería estar contigo el resto de mi vida y camino de ello vamos. Mira Marina, vamos a hablar en serio, sabes que me queda poco tiempo de vida, lo ve y no debes obviarlo, acéptalo como es y cuando me haya ido recuerda los momentos que juntos vivimos, pero no quedes anclada en el pasado amor, no quiero que el resto de tu vida lo pases pensando en lo que fue.
Eres joven, guapa, con una bonita profesión a la que amas y tanto te aporta…Se que al principio te costará el no hallarme, pero debes esforzarte para salir adelante, hay muchas cosas en el vida por descubrir y disfrutar y cuando lo hagas, yo desde donde esté…me regocijaré por ello, puedes estar segura.
Te protegeré, pero lo más importante de todo cariño, es que una vez pase lo peor, retomes tu vida, esa que está a mitad y en la que no debo formar parte.
–No me digas esas cosas por favor Carlos, yo quiero estar contigo, lo demás no me importa, el resto del mundo sin ti no es nada, eres mi vida y sin ti, se apaga la mia.
–Cielo, abre los ojos, eres médica, mira mi cuerpo, mi cara…¿Cuándo crees que podré aguantar?. Si de verdad me quieres, permíteme que deje de sufrir y prométeme que volverás a vivir tu vida sin mi, porque la nuestra ya la hemos disfrutado y en breve debo dejarte, no porque yo lo haya decidido cariño, sabes bien que no es así, pero la vida a veces nos depara sorpresas que no esperamos un el peor de los sueños..
–Por favor cariño, no hablemos de eso…
–Marina, afronta la realidad, ahora por favor. Me duele ser tan duro contigo, pero me quedan apenas horas, lo presiento y quiero que me prometas que intentarás salir adelante sin mi, no te quedes anclada en el pasado, sal y vive.
Por supuesto tal y como te he dicho antes, recuerda nuestra historia de amor de vez en cuando y sonríe pensando en mi, pero nada más, no quiero ser un fantasma en tu vida.
–Si eso es lo que quieres…de acuerdo, te prometo que lo intentaré, pero no estoy obligada a nada más.
Inmediatamente Carlos la atrajo hacia si con las pocas fuerzas que le quedaban y con la cabeza de ella sobre su pecho expiró tranquilamente…sin ningún esfuerzo, ni esténtor…tampoco dolor…fue como si le hubiera dado un suave beso en su cabeza y con el se despidió.
Marina se percató de ese final y descansó en el durante mucho rato, sin llorar, sin hacer nada, tan solo estar encima de su amado Carlos que acababa de dejarla para siempre.
..¿Qué haré sin el? se dijo de inmediato y entonces fue cuando se percató de la triste realidad.
Así pasó el mes, en el que a nadie recibía y que apenas salía de casa, solo quería estar sola con su pensamientos, hasta que cierto día alguien llamó a la puerta:
–¿Quien?, dijo con voz apenas inteligible.
–Marina, soy Juan, de la Cruz Roja y quiero hablar contigo, ¿Te molesto ahora?, ¿Prefieres que vuela en otro momento?
–De acuerdo Juan, entra por favor.
Al entrar Marina le dijo a su amigo y cooperante:
–..Perdona no estoy en las mejores condiciones pero lo entiendes ¿verdad?
–Por supuesto, Carlos era un hombre perfecto, buen marido, buen amigo, buen médico , pero sobre todo…era una buena persona y eso es lo que de verdad importa.
–Gracias Juan, me gusta oir hablar bien sobre el., me satisface. Pero dime, ¿Has venido por algo en concreto?
-.No se te escapa una eh?…bueno…ya hace un mes que Carlos se ha ido y no has salido de casa para nada. Respeto y me parece bien que hayas cogido un tiempo de descanso de tu trabajo, se que en horas bajas lo necesitas, pero como amigo, creo que ya es hora de retomar tu trabajo y continuar tu vida, empezando una nueva vida sin el.
Hace un par de mese me pidió que viniera a verte justo un mes antes de su marcha y aquí estoy, para cumplir con la promesa que le hice y si no recuerdo mal por lo que el me dio, tu también le prometiste algo al respecto ¿No es así?.
–Si, pero porque el me presionó y le dije que lo intentaría., eso era todo.
–Mira Marina, en una semana me voy a Mejico Distrito Federal, tengo que resolver unos temas allí ¿Por qué no me acompañas?
Allí conocí a tu marido, en ese terremoto del 85 y desde entonces sabes que hemos estado juntos en todos los desastres.
–Lo se Juan, gracias por acordarte de mi, dame dos días para pensármelo por favor.
–De acuerdo, ya te llamo, espero que sea un si la respuesta, sería un bonito lugar para volver a retomar tu vida en su recuerdo, pero esta vez sin el.
–De acuerdo…llámame y nuevamente por acordarte de mi y también por la amistad con el.
–No me las des por favor…a los amigos, no se les da porque se hace con el corazón.
–Muchas gracias.
Se despidieron con un abrazo intenso, les unía un gran amistad y el dolor por la ausencia de un ser querido.
Al quedarse a solas, pensó que posiblemente le vendría bien ir a aquel lugar donde su marido le contó en aquella chocolatería de la Albufera la primera vez que se vieron, todo lo que supuso para el , ese viaje y que ante esa tremenda experiencia, su vida cambió positivamente. Si, le iría bien ver esos lugares que pisó su marido, aunque ahora reconstruidos , pero lo que más ilusión le hacía era visitar el Hospital Juarez, ese donde “Los niños bebés del Milagro”, se salvaron.
A los dos días lo tenía decidido y no esperó a que la llamara, tomo el teléfono y dijo:
–Hola Juan ¿Cuándo nos vamos?
–Como me alegro Marina, de veras. La próxima semana, ¿Te va bien?
Perfecto entonces, ya hablamos.
Llegó el día de la salida, francamente le ilusionaba visitar lugares que con anterioridad había hecho su marido, era como que en el tiempo lo recordaría allí nuevamente.
Aterrizaron y lo primero que hizo una vez llegaron al hotel, fue preguntar donde estaba el Hospital Juarez, previa explicación pidió un taxi y se desplazó hasta allí.
Una vez en el Hospital preguntó por la sala de Maternidad y por la sala de Incubadoras. Le preguntaron por qué tenía interés en la visita y ella trató de relatarles el episodio que previamente su marido le contó a ella. Al momento y emocionados por la historia, esa que los niños en su incubadora se salvaron después de mas de una semana…de estar entre escombros…La llevaron a la sala y la dejaron sola.
Como pediatra se puso ver a los niños, uno tras otro, contemplándolos con cariño y se prometió a si misma, que desde ese mismo momento comenzaría a vivir su vida, tal y como le recordaron esos pequeñitos bebés hijos del Milagro del Hospital Juarez.
Luego miró hacia arriba como si tratara de entablar una conversación con su marido y tranquilamente soltó: “Tú ganas cariño, a partir de ahora voy a iniciar una vida en la que o estés. Aunque siempre serás mi presente, pero entiendo que debo aprender a caminar sola por mi vida, gracias por todo cariño…y siempre te recordaré”-
Si lo leéis y os gusta !!Genial!!.

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