Blog de Araseventos

junio 21, 2015

La Siega en Aras de los Olmos.

Filed under: Arte y Cultura — arasdelosolmos @ 4:10 pm

Tradicionalmente la siega se realizaba a mano, utilizando corvellas (en Aras siempre, hasta que llego la mecanización y las cosechadoras). Las corvellas tenían diferentes tamaños y curvatura. Las más pequeñas eran de filo dentado y parece ser que este modelo es el más antiguo, o al menos el más utilizado por las personas de mayor de la localidad. Las grandes, de filo liso, se denominaban dalla y acabaron imponiéndose sobre las anteriores. Se afilaban con piedras especiales que proporcionaba el propio fabricante. Queda constancia de la elaboración de corvellas por parte de los herreros de la localidad. Las corvellas se transportaban y conservaban envueltas en tiras o vendas de tela. A esta operación se le denominaba vendar las corvellas. Con ello se evitaban cortes fortuitos a la vez que se impedía el óxido de las hojas.

corvellazoqueta (1)
La siega podía ser a puño o a machete. En esta última modalidad, muy poco extendida, no se agarraba la mies con la mano izquierda sino que tan sólo se sujetaba mientras que con la corvella en la mano derecha se golpeaba la base, agrupando posteriormente la mies. Fundamentalmente se empleaba para segar el cereal tronchado por los jabalíes o por las tormentas. Para proteger la mano izquierda y recoger mayor cantidad de mies se empleaba la zoqueta. Se trata de un estuche de madera de una pieza acabado en punta. En el dorso de la punta dispone de un agujero oblongo por el que no llegan a asomar los dedos. Esta perforación servía para ventilar los dedos, aunque es necesario para realizar el vaciado de la pieza durante su fabricación. Por la ranura cuadrada de la base se introducían los dedos, corazón, anular y meñique, quedando libres el pulgar y el índice para sujetar los lances necesarios hasta completar el puño o puñado. Para que no se escurriera la mies se realizaba en ocasiones un rápido atado con la propia paja recogida. La zoqueta se sujeta a la muñeca mediante la correspondiente cuerda o correa regulada mediante torsión. Las zoquetas fueron siempre elaboradas por los numerosos carpinteros artesanos locales de Aras de Alpuente hoy Aras de los Olmos.

Aras-siega

La mies segada se disponía en manadas formando una hilada denominada gavillas. Si la siega la realizaba un solo segador se iba formando la gavilla con las manadas perpendiculares al sentido de la marcha y las cabezas orientadas a la izquierda. En la siguiente vuelta colocaba las manadas en sentido contrario, no siempre encima de las anteriores, sino al Iado. Generalmente la siega se realizaba entre varios segadores y era habitual ver familias enteras en los que la cosecha es más temprana. En estos casos la gavilla se disponía entre dos segadores, el primero más adelantado que el segundo, marcando el tajo. El primero disponía las gavillas a su derecha, con las cabezas orientadas en esa dirección, hacia lo no segado, mientras que el segundo las completaba en dirección contraria.
Cada gavilla se componía de ocho puñados, cuatro por cada segador. Cuatro gavillas cruzadas hacían un haz. Los haces se ataban con vencejos de paja de centeno o esparto. Las gavillas y haces debían estar bien equilibrados, cruzando adecuadamente la mies para evitar que se escurriera del vencejo y que fueran más gruesos por una parte que por otra. No existía un vestuario específico de siega, salvo el habitual que protegía la ropa de vestir y protegía del sol. Algunos, sin embargo, utilizaban manguitos de cuero y zagones y delantales en el momento de atar y no era extraño que las mujeres dispusieran también de manguitos para salvaguardar los antebrazos.

EL ACARREO. En Aras el acarreo de la mies hasta la era siempre se realizó con caballerías. Estas se aparejaban con la albarda y los correspondientes palos provistos de sogas. Los palos se hacían en la localidad por parte del conjunto de carpinteros artesanos del pueblo.
Una carga se componía de 10 haces, cinco a cada lado, colocados alternativamente siguiendo un riguroso orden. El primer haz se colocaba en el centro, el segundo detrás, el tercero sobre el primero, el cuarto detrás, encima del segundo y el quinto en la parte delantera cubriendo el frente del primero y del tercero.
Cada uno de los haces se ata individualmente, de forma que no puedan caerse. La colocación y el número de haces es fundamental para mantener el equilibrio de la caballería y para que ésta pueda circular cómodamente por los caminos, generalmente estrechos, sin engancharse con nada.

Labores desarrolladas en la era. HACINAR. Si no se iba a trillar de inmediato generalmente por estar trillando otro propietario de la era, o por haber demasiada mies para una trilla, los haces se apilaban formando hacinas. Las hacinas tenían la base cuadrada y se desarrollaban en altura de forma decreciente hasta culminar en un solo haz. Era necesario cruzar bien los haces para evitar el desmoronamiento.
Fernando Pérez. Araseventos.

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